Feijóo y las simplezas de Patxi

«López es un hombre de memoria selectiva que nunca agradece al PP que le hiciera lendakari»

Francisco Marhuenda

Hace tiempo que no espero grandes alardes oratorios de Patxi López, pero hay que reconocer que su simpleza es abrumadora. Los esfuerzos intelectuales no son lo suyo. No le critico porque sea socialista, ya que Sánchez tiene a su lado políticos capaces y preparados como Bolaños o Albares. El refranero siempre es un pozo de sabiduría. Mi padre decía que «de donde no hay no se puede sacar». Es lo que sucede con el portavoz del PSOE en el Congreso. La entrevista de mi compañera Carmen Morodo a Feijóo era muy interesante. Es evidente que López no la leyó. En lugar de responder con rigor y ofreciendo ideas alternativas, se limitó a hacer el ridículo con descalificaciones de brocha gorda destinadas a hacer méritos ante Sánchez y conseguir el ansiado ministerio, aunque sea de Marina Mercante. Hablar de «contradicción andante» un dirigente del PSOE es un insulto a la inteligencia. No hay más que ver la sucesión de contradicciones que ha protagonizado su Gobierno desde el triunfo de la moción de censura.

Hay que reconocer que estuvo «cumbre» al afirmar que el líder del PP «sabe de dinero en sobres, pero no de subir las pensiones». La memoria de Patxi es frágil, porque olvida el escándalo de corrupción y clientelismo político de los ERE y anteriores, como Filesa, los fondos reservados, los maletines de la Transición… La lista es interminable. Nadie debería utilizar la corrupción como argumento para descalificar al adversario, porque ni unos ni otros están libres de culpa, ya sea por acción o por omisión. López es un hombre de memoria selectiva que nunca agradece que el PP le hiciera lendakari. En cambio, no le importa pactar con los herederos de ETA. No voy a entrar en su biografía que contrasta con la de Feijóo, que no nació en un entorno privilegiado y consiguió abrirse camino con esfuerzo y sacrificio. Sacó derecho con gran brillantez y superó una dura oposición como funcionario. Hubo un tiempo en que tuve a Patxi López en cierta estima y simpatía, pero su simpleza intelectual dice poco de su talento político. Un portavoz parlamentario debería tener una mayor altura y capacidad dialéctica. Sánchez se ha equivocado, salvo que considere útil contar con alguien incapaz de hilvanar argumentos sólidos y rigurosos.

Francisco Marhuenda es catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).