Perú

Intento de golpe en Perú

Tengamos bien presente que el golpe de Castillo ha fracasado porque las instituciones y el pueblo peruano lo han hecho fracasar

Juan Ramón Rallo

El presidente de Perú, Pedro Castillo, iba a ser destituido este miércoles por el Congreso de la República. Ya estaba convocada la votación de vacancia presidencial y, al parecer, se habían reunido los 87 votos necesarios para consumarla. Pero Castillo, temeroso de perder el poder y terminar siendo procesado por la justicia del país, decidió adelantarse y dar un golpe de Estado: disolvió el Congreso (sin tener competencias para ello), convocó un proceso constituyente, decretó el toque de queda, intervino en el poder judicial, nombró un gobierno de excepción y decidió gobernar por decreto. Afortunadamente, se tiró a una piscina sin agua: no tenía el apoyo de los suyos, ni del ejército, ni de la policía, ni de prácticamente nadie. Menos de una hora después de haber intentado socavar el orden constitucional, el Congreso peruano votó a favor de su destitución (finalmente con 101 votos a favor de los 130 que componen la cámara), las Fuerzas Armadas rechazaron su intento de golpe, el Tribunal Constitucional proclamó que había traspasado las fronteras de la Carta Magna y finalmente fue detenido por la policía cuando trataba de buscar asilo en alguna embajada extranjera (probablemente la de México).

Ahora bien, tengamos bien presente que el golpe de Castillo ha fracasado porque las instituciones y el pueblo peruano lo han hecho fracasar: desde el Estado español no se emitió ni un solo comunicado instando al ya ex presidente a que respetara el orden constitucional (a diferencia de lo que sí hizo, por ejemplo, la Embajada de EEUU). ¿Cómo es posible que el Gobierno de España dejara en la estacada a los peruanos? Pues porque nuestro Gobierno está repleto de amigos del golpista Castillo. Véase, por ejemplo, lo que escribió su vicepresidenta, Yolanda Díaz, cuando Castillo tomó posesión: «La toma de posesión de Pedro Castillo es una brizna de esperanza para Perú y América Latina. Es una oportunidad para la democracia la elección de un presidente que viene de abajo. ¡Muchos aciertos y suerte en esta nueva etapa!». ¿La oportunidad para la democracia era escoger presidente a un futuro golpista? O lo que escribió el portavoz parlamentario de Podemos, Pablo Echenique, cuando se confirmó la victoria electoral de Castillo: «Parece que va a ganar Castillo en Perú. Si finalmente se confirma, esperemos que la (ultra)derecha no intente dar un golpe de estado como ya hicieron/intentaron en otros países latinoamericanos (y NORTEamericanos) tras perder las elecciones». Al final, empero, el golpe de Estado no lo dio la extrema derecha sino el propio Castillo. ¿Pedirán perdón?