Ely del Valle

Caperucita y el lobo

La Razón
La RazónLa Razón

Fuera dudas: Podemos viene de poder; no del infinitivo verbal sino del sustantivo, del Poder que se ejerce sin mesura y que es al que aspira sin ningún pudor Pablo Iglesias. El programa que ha puesto sobre la mesa ni es de máximos ni está inflado para provocar unas nuevas elecciones. Es simplemente el suyo, el que quiere poner en marcha, en el que le confiere el Poder. Es un programa hecho ad hoc para un líder con ínfulas de Mesías que tira de sobreactuación para tender la mano a un rival al que desprecia. Con cada invitación al líder del PSOE para ir a pachas, Iglesias se revela como un moderno lobo feroz deseoso de indicarle a Caperucita Sánchez el camino más corto hasta la Moncloa para zampárselo después. Por eso es muy llamativo que la única condición que le esté poniendo Sánchez sea la del referéndum catalán. Hay indicios suficientes en su oferta y motivos más que sobrados en su programa como para que el PSOE huya de esa alianza como de la peste.

Sin embargo todavía hay quienes consideran que es mejor morir encaramado a la boca de una piraña que quedarse cuatro años a la sombra de una palmera. Son esos que piensan que Pablo no va en serio con sus propuestas, y que en el improbable caso de que lo fuera, lo frenaría el PSOE; los que están convencidos de que aunque aspire a quedarse con el brazo desde el hombro, Iglesias va a ser capaz de conformarse con la mano; los que están convencidos de que todo el que se coloca la etiqueta de progresista es progresista. Es en esa militancia alérgica al PP y a Ciudadanos en quien confía Podemos, y mientras espera a que le hagan el trabajo, Iglesias se divierte mandándole mensajes de amor a Sánchez e invitándole a pasear por el bosque. Igualito que el lobo feroz.