Devaluación y exportaciones

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Si hay algo que se repite una y otra vez en los medios es que el Banco Central debe hacer más para devaluar el euro y apoyar a las exportaciones.

Es curioso que se repita una y otra vez esa cantinela que no tiene ningún soporte empírico. Tomen como ejemplo Japón, país que ha llevado la política monetaria más agresiva de la OCDE desde el lanzamiento de lo que se llama Abenomics. Las exportaciones en enero han caído un 12,4% y desde que se ha lanzado la política del Banco Central de Japón, una devaluación del yen contra el dólar del 36% no ha generado una mejora relevante de las exportaciones. Es más, las importaciones, como no podía ser de otra manera, se dispararon.

En España más del 75% de nuestras exportaciones se realiza a la zona Euro, por lo tanto, devaluar tiene un impacto moneda irrelevante. Pero además hemos visto que el periodo dorado de nuestra actividad exportadora coincidió con un euro aparentemente caro. Desde que se ha devaluado contra el dólar el ritmo de las exportaciones al exterior de la zona euro no se ha aumentado.

Si miramos al entorno global, es aún más evidente, con 28 bancos centrales llevando a cabo políticas de bajada de tipos y devaluación directa; ninguno de esos países ha visto sus exportaciones crecer, ni en términos absolutos ni en cuota de mercado del comercio global.

La realidad es que solo se exporta más y mejor cuando se compite con buenos productos de valor añadido. La «subvención encubierta» que supone devaluar es una medida de bajísimo recorrido ya que cualquier país puede llevarla a cabo, y competir en coste es una carrera hacia cero, perdida de antemano.

¿Por qué se defiende la devaluación? Muchos economistas y empresarios usan como referencia una época en la que el comercio no era tan global y donde el acceso a tecnología y creación de valor añadido no era tan relevante como el volumen de mercancía enviada al exterior. Todo eso ha cambiado. Pero lo que no ha cambiado es el agujero que hace la devaluación en los salarios reales y la renta disponible de los consumidores. Y hace demasiado tiempo que intentamos solventar problemas estructurales con política monetaria. Nuestro sector exportador tiene mucho recorrido y muestra una fortaleza evidente. Esa fuerza viene del valor añadido y la calidad, no de la decisión de un banco central.