La hipocresía de Sánchez

La Razón
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No sé si Pedro Sánchez ha perdido el «oremus» como dicen en mi pueblo, o se ve ya en La Moncloa cualquiera que sea el pacto a realizar (Bildu, ERC, Podemos, Ciudadanos, Canarios...) abrazando las enseñanzas de Tierno Galván: «Los programas están para incumplirlos», o se cree por encima del bien y del mal.

Sólo así puedo entender la inclusión en el programa del PSOE de que «los partidos estarán obligados por ley a convocar elecciones primarias entre sus militantes para designar candidatos a la presidencia del Gobierno, de las comunidades autónomas y de las alcaldías». «¡Prenez del frasque, Carrasque!».

Lo dice el mismo que eliminó a Tomás Sánchez como candidato a la Presidencia de Madrid después de lograr el apoyo de la inmensa mayoría de los militantes en las primarias. El mismo que por decisión personal ha incluido a la ex comandante Zaida Cantera como número seis de la lista por Madrid a las generales. El mismo que mediante ese proceso tan democrático como el «dedazo» del que tanto apostata ha designado como número cuatro por la misma circunscripción a Irene Lozano siendo todavía militante de UPyD y después de que, durante cuatro años, vilipendiara, insultara y estigmatizara al PSOE y a sus dirigentes.

La hipocresía del secretario general socialista es tal que debía pensar en abandonar las directrices de Joan Fuster –«harías mal de no aprovecharte de la hipocresía»– y aceptar la de los clásicos: «Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad».

Sobre su fácil recurso a acometer contra la Iglesia, escribiré otro día si a bien lo tienen Alejandra y Pilar. Así es la vida.