La potra de los grandes

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Denominan potras a unas hernias en partes blandas que, con los cambios meteorológicos, multiplican las molestias del individuo que las padece. De eso hace muchos años. Ahora se dice que para potra –suerte– la del Madrid y el Barça, el uno por la victoria lacrimógena ante el Sporting, que falló un penalti con 2-1 en el minuto 78, y el otro por el milagroso empate obtenido en Anoeta con la inestimable ayuda de Gil Manzano, engañado por el asistente en la jugada crucial.

Barça y Madrid se enfrentan el sábado a una hora más en sintonía con las costumbres asiáticas que con las taurinas (16:15), aunque no hay predicción de festejo sino de drama. De la decimotercera jornada de Liga ambos han salido señalados, por sus evidentes carencias e inquietantes debilidades, y lastrados, físicamente. Pero son peores noticias las que proceden del Camp Nou. Messi, alma corazón y vida azulgranas, no pudo entrenarse. Piqué y Alba regresaron «tocados» desde San Sebastián. Es probable que Luis Enrique pueda alinear a los tres, y que incluso recupere a Iniesta. Después de lo visto en Anoeta, de cómo la Real superó en cada línea al empequeñecido rival, todos ellos son necesarios para plantar cara al líder, que tampoco está para tirar cohetes.

Al final del partido con el Sporting, Cristiano Ronaldo sembró el pánico entre los suyos al llevarse repetidamente la mano a la parte posterior del muslo derecho. Suyos fueron los dos tantos de la victoria; de Messi, el del empate y gracias. La ingente cantidad de goles que uno y otro acumulan no son consecuencia de la potra que suele aliarse con los grandes en los momentos críticos, sino de su calidad individual. Sería una pena que se perdieran el clásico, al que llega el Real con seis puntos de ventaja.