Petición inadmisible

La Razón
La RazónLa Razón

«Majestad, ¿me permite una petición?». «Por supuesto, Albert, si está en mi mano, dime». «He pensado que debería indicarle a Pedro Sánchez que ordene a su grupo abstenerse en la votación de investidura de Mariano Rajoy. Así, sumada a la abstención de Ciudadanos, el candidato del PP podrá formar Gobierno y se desatasca la situación».

«Muy bien, Albert, juguemos. Los nacionalistas han pasado por aquí y me han solicitado la intervención ante el PP, PSOE y ante ti para que os invite a aceptar el derecho a decidir. Pablo Iglesias, que seas más flexible y negocies con ellos y con Sánchez sin líneas rojas. Pedro Sánchez me ha pedido por teléfono que te persuada para votar «sí» al candidato del partido que más escaños ha obtenido con diferencia para así tener una posibilidad de abstenerse. Si no, que induzca a Podemos a que pacten con él y con los nacionalistas asumiendo o renunciado, según de quién se trate, el derecho al referéndum».

«Ejem, bueno, Majestad».

«Espera, Albert, no he terminado. El presidente en funciones, Rajoy, también ha hablado conmigo y me ha comentado que os recomiende encarecidamente a ti y a Sánchez, que le votéis afirmativamente. En serio, Albert, ¿qué crees que debo hacer? ¿Cumplir tu petición o cumplir la Constitución?».

Podría ser la entrevista de mañana entre Su Majestad el Rey Felipe VI y Albert Rivera, después de leer las declaraciones de éste a «El País» afirmando que pedirá al «Rey que convenza al señor Sánchez de que tendrá que abstenerse (...) y al señor Rajoy de que las presidencias no caen del cielo».

Comenta mi amigo Rogelio ¿Cómo alguien que aspira a ser presidente del Gobierno ignora el contenido de la Constitución española, a la que por cierto ha prometido cumplir y hacerla cumplir. ¿Cómo puede llevarlo a cabo si ignora su texto? Por si le sirve, los artículos 56 al 66, ambos incluidos, de la Constitución, sobre «De la Corona» el punto uno del 56: «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes». Para nada refiere ni por asomo «indicar la actuación de los partidos». Ni en ése ni en los restantes. Puestos a opinar: «Rivera, es hora de que te hagas mayor». Así es la vida.