Rey Midas

Y dijo Marilyn, tentación perpetua que impregna con su aroma desde el sótano hasta el piso de arriba: «Es fantástico: un hombre casado, aire acondicionado, champán y patatas fritas. ¡Una fiesta maravillosa!». Billy Wilder obvió el fútbol en el guión para que la Monroe no diera calabazas a Tom Ewell. ¡Cómo resistirse a desconectar del Rayo-Real Madrid, Atlético-Málaga y Barça-Sporting, sesión continua durante toda una tarde! La derrota es la condena, incluso el empate; adiós prematuro a tres jornadas del final cardiaco. Ante semejante disyuntiva, competencia desleal, la «tentación» habría colgado en la puerta del apartamento algo parecido a esta declaración: «Ya me cansé de quererte / ahora no me canso de olvidarte... / Hay un mañana sin ti...» (Mariajosé Redondo –no es familia–). Tom, vencido por el fútbol antes del pinchazo de los remordimientos, y la rubia, desairada.

El poder del fútbol, deporte rey en España. Y Tebas, el Rey Midas. Con el reparto centralizado de los derechos de televisión, laLiga distribuirá este año 15 millones de euros entre 64 federaciones, las que conforman la Asociación del Deporte Español. Pan bendito, seguridad social para 4.500 deportistas, entre otras prebendas; pero la de Ángel María Villar no forma parte del conglomerado. Figura el Comité Paralímpico; el Comité Olímpico Español, no. Demasiadas cuentas pendientes entre las partes. Rencillas que amenazan secularidad también cuando el dinero fluye. Que es lo necesario para que la Liga no se deje avasallar por la Premier, para que Messi, Cristiano y Griezmann no emigren, para que el «Niño» (Torres) siga creciendo en casa, en lugar de caminar perdido por el extrarradio; para que el «rodríguez» neoyorkino Richard Sherman cumpla cada promesa que aquel verano hizo a su mujer: no beber, no fumar, acostarse temprano y no echar una cana al aire, ni siquiera con una vecina tan despampanante como este final de campeonato liguero.