Albert Rivera queda en evidencia

La Razón
La RazónLa Razón

Apenas hace una semana que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se atribuía el papel de un Adolfo Suárez redivivo, dispuesto a encabezar una supuesta segunda transición con la que conjurar, de una vez por todas, las disfunciones de la democracia española. La pretensión no sólo excedía las fuerzas del joven político, sino que operaba sobre un vacío propagandístico irreal. España es una democracia sólida, con un entramado institucional perfectamente vigente, sobre el que ha sido posible llevar a cabo las reformas precisas para vencer la crisis y recuperar la senda del crecimiento. Ayer, sin embargo, Albert Rivera se encontraba con una maniobra desleal del líder socialista, Pedro Sánchez, dispuesto a todo, incluso a obviar un acuerdo solemnemente firmado en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados, con tal de llegar a La Moncloa. Albert Rivera se ha dejado utilizar por Sánchez, hasta el punto de servir de muleta al PSOE para impedir el Gobierno del Partido Popular, que es el ganador de las elecciones. Ciudadanos deberá replantearse su posición y reflexionar detenidamente sobre cuál es el papel que quiere desempeñar en la política española. Porque, para hacer la Transición, han llegado algo tarde.