Cañizares, la fuerza de la fe y el diálogo

La Razón
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El cardenal Antonio Cañizares tomó ayer posesión como arzobispo de Valencia después de haber ocupado durante seis años el cargo de prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Con su nombramiento, se completan los cambios que el Papa Francisco está llevando a cabo en España, caracterizados por hablar de los temas que preocupan a la gente y afrontar los asuntos más dolorosos que afectan a la comunidad católica. Vuelve a Valencia, donde se ordenó sacerdote en 1970, un hombre de la Iglesia preocupado por los problemas de nuestra sociedad y abierto a dialogar sin miedo, pero también dispuesto a diagnosticar con claridad los males que nos aquejan. Ayer habló de que vivimos tiempos «nada fáciles» y que las personas de fe están siendo sometidas «a pruebas extremas». En estos «tiempos de increencia y de una cultura de muerte, Cristo sigue viviendo entre nosotros», añadió. En un debate que Cañizares mantuvo con el ex presidente Rodríguez Zapatero bajo el título de «El humanismo en el siglo XXI», organizado en 2012 por LA RAZÓN, dijo que «toda sociedad, aunque sea laica, necesita de valores no manipulables». Eso es lo mínimo exigible a los políticos en los que depositamos nuestra confianza.