El trípode

La polarización del «presimiente»

La «polarización» - que lleva implícita la crispación y la confrontación- es una consecuencia directa de esa patología política que trae causa del actual inquilino de la Moncloa.

«Polarización» es la palabra del año 2023, escogida como es costumbre por la Fundación de la RAE, en este caso en competencia con no pocas de tan frecuente uso actualmente como guerra, amnistía, paz o fentanilo, entre hasta once finalistas. No sabemos si sanchismo, o «presimiente» -en ingeniosa creación del anterior y gran alcalde vallisoletano Javier León de la Riva- estaba entre ellas, pero sin duda lo merecería. Entre otras razones porque la «polarización» - que lleva implícita la crispación y la confrontación- es una consecuencia directa de esa patología política que trae causa del actual inquilino de la Moncloa. Junto a ella también debería estar la palabra «mentiroso», para identificar a su creador y directo responsable. Aunque ya es de sobra conocido que el «presimiente» pretende sostener que simplemente ha «cambiado de opinión». Hoy en Pamplona, en la capital de Navarra, la polarización con la correspondiente crispación y confrontación en la calle es debida a otro «cambio de opinión» - uno más- que ha llevado al PSN de Cerdán y Sánchez. a apoyar una moción (de censura) para colocar en la alcaldía a Asiron de Bildu.

Eso no ha sido tampoco un mero cambio de opinión sino una auténtica mentira con premeditación, alevosía (y abuso de sexo) ya que estaba pactada desde que se abrieron las urnas la noche del 28 M pasado, y simplemente se había esperado a hacerla realidad pasadas las elecciones generales para no perjudicar al candidato que «con Bildu no iba a pactar nada y que si quería lo repetiría veinte veces». Ya investido «presimiente», el candidato de Otegi, Puigdemont y cia. se consuma la felonía, que además es muy poco feminista ya que Pamplona tenía una alcaldesa, aunque no era «progresista» como Asiron. Tan claro estaba que a la candidata socialista a la alcaldía previamente ya la nombró ministra para que no hubieran mayores problemas para su «cerebro gris» y gran interlocutor y estratega Cerdán. Es una moción «progresista» porque ya el ministro Puente sentenció que Bildu es una formación «progresista y tan democrática como el que más». Así que, «Roma locuta causa finita». Para despedir el año, hubo en la Moncloa comparecencia para balance del año y del gobierno Frankenstein, donde la amnistía y Puigdemont al parecer no han existido. Quizás entre las 11 palabras finalistas para el pódium si habrán estado presentes. De seguir así con tanta «polarización» para 2024 va a estar muy disputada la palabra del año, con una final muy reñida entre autodeterminación, crispación, confrontación, opinión, felón, Asirón y Puigdemont. Sin olvidar «presimiente».