La gran guerra

La Razón
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Si un sector ha destacado en los últimos tiempos por su competencia, dinamismo, innovación y actividad es, sin duda, las telecomunicaciones. Las novedades tecnológicas que se producen cada año han provocado una auténtica revolución, de la que las tabletas y los teléfonos inteligentes (smartphones) son sólo el penúltimo episodio. En relativamente pocos años hemos visto la apertura de la competencia, un crecimiento impresionante de los teléfonos móviles y sus prestaciones, la conexión permanente a internet, la aparición de numerosas compañías intentando abrirse hueco entre las tres grandes, nuevos servicios como geolocalización, televisión y vídeo por internet para los dispositivos móviles...

Lógicamente todos estos cambios han tenido y tienen reflejo en campañas de comunicación, desde las dirigidas abiertamente a tratar de captar nuevos clientes con ofertas promocionales, a los lanzamientos o relanzamientos de marcas, pasando por planes de fidelización de todo tipo para los clientes.

La compra de ONO por Vodafone parece abrir un nuevo capítulo hacia la concentración en esta guerra singular, con un mercado en el que los tres grandes operadores controlan más del 90% del mercado del móvil y la banda ancha por ingresos, y entre el 70% y el 80% por clientes. Los beneficios de esta competencia para el consumidor parecen quedar claros con el dato de que el precio de la telefonía móvil ha descendido a la mitad desde 2005, y el 22% sólo en el último año.

La publicidad también se ve beneficiada por esta guerra abierta, con campañas espectaculares que intentan ganarse el favor de los consumidores. A la espera de lo que decida hacer Vodafone con la marca ONO y sus casi dos millones de clientes, los anuncios dirigidos por Santiago Segura para el lanzamiento de la nueva Movistar Fusión TV son todo un ejemplo de espectacularidad: una superproducción de la agencia McCann Erickson en la que aparecen Clive Owen, John McEnroe, Jorge Lorenzo, Diego López, Busquets, Villa, Jaime Alguersuari y el propio Santiago Segura, que se estrena como realizador publicitario para La Joya. Un spot de tres minutos con medios y escenas de las que eran bastante habituales antes de la crisis, pero que resulta complicado plantearse en estos tiempos si no es para una gran compañía que además debe luchar en uno de los mercados más difíciles y competitivos.