La encíclica del Papa pide una reforma del capitalismo y de las organizaciones internacionales

Francisco clama por “un mundo más justo” sin populismos en “Fratelli tutti”

La tercera encíclica de Francisco “Fratelli Tutti” (Hermanos todos) que se publicó hoy es la respuesta que ofrece el Papa para construir “un mundo más justo” y recoge el legado de su mensaje en estos siete años de pontificado.

El texto, el de mayor rango en el magisterio de un papa, está dividido en 287 puntos y ocho capítulos, y mientras Francisco lo escribía se produjo la pandemia de coronavirus, lo que ha hecho que el texto cobre aún mayor importancia ante la necesidad de “salir mejores” y “cambiar el mundo”.

Sobre ideologías y conflictos, señala que “la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos”. Y añade: “En varios países una idea de la unidad del pueblo y de la nación, penetrada por diversas ideologías, crea nuevas formas de egoísmo y de pérdida del sentido social enmascaradas bajo una supuesta defensa de los intereses nacionales”.

En este mundo con pandemia, cree que cuando se supere “la peor reacción sería la de caer aún más en una fiebre consumista y en nuevas formas de autopreservación egoísta". Y recuerda: "Ojalá no nos olvidemos de los ancianos que murieron por falta de respiradores, en parte como resultado de sistemas de salud desmantelados año tras año. Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros”.

El papa Francisco considera que "el mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”. Remarca el Santo Padre: "La fragilidad de los sistemas mundiales frente a la pandemia ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado”

Sobre la política internacional y la relación entre países cree necesaria "una reforma de la Organización de las Naciones Unidas, así como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones”. Es decir que “se eviten que se trate de una autoridad cooptada por unos pocos países, y que a su vez impidan imposiciones culturales o el menoscabo de las libertades básicas de las naciones más débiles a causa de diferencias ideológicas”. El populismo también es denunciado: "Hay líderes populares capaces de interpretar el sentir de un pueblo (...) Pero deriva en insano populismo cuando se convierte en la habilidad de alguien para cautivar en orden a instrumentalizar políticamente la cultura del pueblo, con cualquier signo ideológico, al servicio de su proyecto personal y de su perpetuación en el poder”.