Santoral

¿Qué santo se celebra hoy, martes 24 de octubre? Todo lo que debes saber del santoral de hoy

Cada día del calendario litúrgico está vinculado a uno o varios santos, que son recordados por los fieles

¿Quién fue San Antonio María Claret?
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El santoral católico es una lista de santos y beatos que la Iglesia católica conmemora oficialmente en diferentes fechas a lo largo del año. Cada día del calendario litúrgico está vinculado a uno o varios santos, que son recordados en las misas y en las oraciones de los fieles. La tradición de celebrar la vida de los santos se remonta a los primeros siglos del cristianismo, cuando se comenzaron a venerar a los mártires y otros personajes considerados ejemplares por su vida y su testimonio de fe.

En el santoral de hoy, 24 de octubre, se conmemoran a varios santos y santas que han dejado una huella en la historia de la cristiandad, entre los que podemos destacar a San Aretas y compañeros, San Evergislo de Tongres, San Fromundo de Coutances, San José Baldo, San José Le Dang Thi, San Maglorio de Dol, San Martín de Vertou, San Proclo de Constantinopla, San Senoco de Tours, Beato José Baldo y Beato Luis Guanella. Desde el periódico LA RAZÓN destacamos a San Antonio María Claret:

¿Quién fue San Antonio María Claret?

Fue el quinto de diez hijos de un humilde tejedor en Cataluña. Nació en 1807 en Sallent, una localidad de la diócesis de Vic. A pesar de sentirse atraído por la vida contemplativa y su deseo inicial de unirse a los cartujos, un sacerdote advirtió en él grandes cualidades misioneras y le aconsejó seguir ese camino.

Decidió ingresar al seminario de Vic a los 22 años y finalmente fue ordenado como sacerdote a los 28 años. Enseguida, fue designado como coadjutor en su pueblo natal, aunque su estancia allí fue breve. Porque viajó a Roma y se puso a disposición de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, también conocida como «Propaganda Fide», con el objetivo de seguir su vocación misionera.

Tuvo que interrumpir su formación por una enfermedad. Regresó a España y fue misionero en su propio país, dedicándose a la evangelización de las zonas rurales. Para hacerlo, se sirvió de un medio muy eficaz: la prensa. Era un sacerdote incómodo y lo demuestra la serie de atentados de los que fue víctima a lo largo de su vida. De regreso a Vic, en 1848, fundó la Congregación Misionera al Corazón Inmaculado de María, a cuyos miembros se les conoce hoy con el nombre de claretianos. Fundó también las Hermanas Claretianas.

La reina Isabel II escribió al Sumo Pontífice para recomendar el nombramiento del Padre Claret como nuevo arzobispo de la Ciudad de La Habana. En un principio se negó a aceptar el cargo, porque le parecía que no era digno. Pero sus amigos le dijeron que, en conciencia, tenía que aceptarlo porque esa era la voluntad de Dios. Así que, por los siguientes 7 años fungió como arzobispo en Cuba, siendo muy querido y respetado.

Visitó dos veces las numerosas parroquias de la isla, predicando en cada una de ellas; administró el sacramento de la confirmación a 300.000 cristianos y oficializó hasta 30.000 matrimonios. Tristemente, los movimientos secesionistas acabaron por desterrar a la reina y por lo tanto a su capellán, el Padre Claret.

Él aprovechó este destierro para asistir al Concilio Vaticano en Roma en 1870. Allí pronunció un gran discurso que fue muy aplaudido y muy bien comentado y elogiado. Finalmente, falleció el 24 de octubre de 1870. Tenía apenas 63 años, pero estaba desgastado de tanto predicar, escribir, viajar.