Salud

El año comienza con un repunte de los desabastecimientos

La ausencia en la farmacia de medicinas, algunas típicas contra la gripe, resurge con el ascenso a más de medio millar de presentaciones

Desde el último trimestre de 2018, hay vaivenes en el suministro de fármacos. En los últimos seis meses se ha llegado a 1.097, en esta semana unas 528 presentaciones, según el Centro de Información de Medicamentos (CIMA) de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). Y este momento parece haberse convertido en un “déjà vu” de nueve meses atrás, cuando en junio del año pasado se agudizaba el problema y Sanidad tuvo que ponerse manos a la obra para evitar nuevas situaciones de desabastecimiento. La gran mayoría de los fármacos notificados mantiene un precio inferior a cinco euros, según datos del Sistema de Información de Desabastecimientos de Madrid del COFM (Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid).

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Ante esta situación, en noviembre del año pasado, Sanidad dibujó una especie de convocatoria para incentivar a los fabricantes de estos medicamentos esenciales. Entre los alicientes que se barajan está la exención de tasas en los procedimientos de autorización, aunque no se descarta la posibilidad de medidas adicionales de la cartera básica. Pero ¿cuántos medicamentos serían objeto de esta convocatoria?

Soluciones

Según las fuentes consultadas, abarcaría en una primera fase a un número limitado de fármacos, cuyo desabastecimiento genera un impacto asistencial importante por no disponer de alternativas terapéuticas en alguna o ninguna de sus indicaciones, una situación que se está resolviendo con la importación de medicamentos extranjeros. Además, la industria farmacéutica también está preocupada por los problemas de suministro y está trabajando con la Aemps para que se produzcan en España algunos de esos medicamentos con un suministro irregular.

Un problema que se produce, según Farmaindustria, porque se ha cedido en los últimos años la fabricación de fármacos a Asia y porque la demanda internacional ha crecido en gran medida.

Uno de los que más llama la atención, como apunta el COFM, es el caso de Buscapina Compositum comprimidos, indicado para el tratamiento del dolor agudo post-operatorio o post-traumático moderado o intenso y del dolor de tipo cólico. Hasta abril de 2020 no está previsto que su suministro se normalice, según la Aemps. Otra presentación desabastecida desde septiembre, cuya falta puede generar problemas a los pacientes que sufren de epilepsia, es Mysoline, un antiepiléptico sin alternativa ni genérico que utilizan muchos afectados como tratamiento de larga duración.

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Asimismo, resultan recurrentes las notificaciones de faltas de medicamentos tan conocidos como el ansiolítico Trankimazin, el antifúngico Clotrimazol o la famotidina, utilizada para tratar enfermedades que están asociadas con el ácido producido por el estómago. En todos los casos se trata de medicamentos de prescripción médica.

Junto a estos, cabe destacar que a los afectados de insuficiencia pancreática exocrina les está resultando muy complicado encontrar la presentación en cápsulas de Kreon, que se usa para el tratamiento de la dolencia con el fin de favorecer la digestión y absorción de alimentos a las personas que no pueden fabricar enzimas pancreáticas en cantidad suficiente.

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Con el fin de tranquilizar a la población la situación se resume en que España comercializa 15.000 presentaciones y hay desabastecimiento en algo más de 500, lo que sería el 3% aproximadamente, y en la mayoría de los casos el paciente siempre cuenta con una alternativa terapéutica, un fármaco con las mismas indicaciones. Un porcentaje similar a los países del entorno, como Bélgica u Holanda, e incluso inferior a otros, como Francia que alcanza al 5%.

Mediante el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (Cismed), desarrollado por Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, las boticas pueden acceder en tiempo real y efectivo al listado de medicamentos con problemas en las farmacias, para la adopción de decisiones ante las Administraciones Sanitarias que faciliten la continuidad de los tratamientos a los pacientes. Este sistema involucra a un 25% de las boticas del territorio nacional (unas 6.700 de las 22.000) y sirve para testar dónde hay y dónde no un determinado medicamento, cuáles son los problemas y todo ello lo utiliza para encontrar la mejor solución a ese problema de desabastecimiento en concreto.