Dra María Herrera: «Hay ancianos que también se curan de coronavirus»

La doctora María Herrera, jefa de los servicios de Geriatría y de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro, responde 10 preguntas sobre coronavirus y geriatría

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1. Cualquier persona puede contraer el Covid-19, pero ¿por qué resulta más agresivo en pacientes mayores?

Efectivamente, cualquier persona puede contagiarse, pero los de mayor edad son más vulnerables a las infecciones y más frágiles para superarlas al tener menos defensas, además de que sus pulmones son menos elásticos, por lo que ventilan peor ante la inflamación causada por el mecanismo de defensa que se desencadena frente a un virus. A esto se suma que este perfil suele tener más enfermedades lo que, en el caso del Covid-19, como en el de otras muchas infecciones, hace que el cuadro se complique y evolucione peor.

2. ¿A partir de qué edad hay más riesgo de necesitar una hospitalización y una UCI?

Esto no está tan relacionado con la edad como con la comorbilidad: pacientes con más patologías o que sean bronquíticos o tengan EPOC o asma, entre otras enfermedades, tienen más riesgo de necesitar ingresar en la UCI. En cuanto a la hospitalización, la edad como tal no es un criterio; esto lo tenemos todos muy claro.

3. ¿Qué tipo de síntomas aparecen en personas mayores?

Son los mismos síntomas que en otros pacientes: fiebre, tos, dificultad para respirar, e incluso diarrea en algunos casos. La diferencia está en cómo afecta el virus al organismo, porque los mayores tienen menos capacidad de respuesta ante él.

4. Además de la edad, ¿qué otras circunstancias agravan el pronóstico de un paciente con coronavirus?

La presencia de otras patologías, como la hipertensión, las enfermedades del tiroides, las bronquitis crónicas y, en general, la polimedicación, porque el tratamiento que estamos prescribiendo para el Covid-19 (antivirales y/o antiinflamatorios, para compensar la importante respuesta inflamatoria que genera el sistema inmunitario cuando detecta al virus, y que es lo que provoca dificultad respiratoria) puede interaccionar con otros que el paciente esté tomando por patologías previas. En estos casos, se impone una valoración individual de la pauta a seguir en cada paciente.

5. ¿Cómo se está viviendo la situación estas semanas en vuestro servicio?

Está siendo muy intenso porque tenemos muchos pacientes mayores que no están en el final de su vida, ni por edad, enfermedad ni ninguna otra circunstancia, pero que con esta infección se deterioran muy rápido, y encima no son candidatos a intubación porque ello supone un riesgo enorme. Todo eso hace que los geriatras lo estemos pasando muy mal.

6. ¿Y en el hospital? ¿Cómo se han organizado los recursos ante esta crisis?

En nuestro hospital, además de estar siguiendo los protocolos del Ministerio, hemos reestructurado nuestras instalaciones y reconvertido espacios para adaptarnos a la demanda generada, nos han formado a todos en autoprotección y a la Enfermería en ventilación. Por otra parte, todo el hospital está volcado y todos los médicos están ayudando, independientemente de su especialidad: en cada planta hay un internista, un endocrino, un digestivo… y mientras, los cirujanos y traumatólogos ayudan, llevan material o piden ambulancias, los oftalmólogos y otorrinos ayudan al Servicio de Atención al Paciente en las llamadas de información diarias a los familiares de los pacientes ingresados… Todo el mundo es útil. Igualmente, desde el principio de la crisis hemos contado con la ayuda que nos han brindado otros hospitales del grupo Quirónsalud en Madrid, tanto públicos como privados, que nos abrieron sus puertas, lo que nos ha permitido derivar algunos pacientes para poder atender a todos como necesitan. Además, el grupo nos ayudó en todo momento, poniendo incluso a nuestra disposición ambulancias de otros centros o adquiridas para facilitar esos traslados.

7. Para evitar desplazamientos innecesarios al hospital, ¿cómo se realiza actualmente el seguimiento hospitalario de personas mayores polimedicadas?

Desde los servicios de Geriatría y Cuidados Paliativos les estamos haciendo seguimiento telefónico para ver qué necesitan, si se les ha acabado algún tratamiento, si hay que añadir otro, cómo se encuentran, incluso nos mandan fotos que nos permiten valorar, por ejemplo, cómo evoluciona una herida o si tienen las piernas hinchadas. Y todo ello se complementa con la visita a los domicilios y residencias del equipo de Hospitalización a Domicilio, que se ha reforzado en cuanto a personal médico y de Enfermería, y ha intensificado mucho su actividad, además de ofrecer atención por teléfono las 24 horas al día.

8. ¿Existen datos de cuántas personas mayores se han curado de coronavirus en nuestro país?

Desconozco si existen, pero yo no los tengo. No obstante, aunque la mayor parte de fallecimientos por coronavirus son de personas de edad avanzada, también se están curando y estamos dando de alta a pacientes muy mayores, y eso es una buena noticia que hay que destacar. Hemos dado el alta a unas cuantas personas mayores de 90 años en los últimos días.

9. Una vez que el paciente logra superar la enfermedad, ¿puede tener consecuencias en el organismo?

Eso es algo que no se sabe a muy largo plazo porque ésta es una enfermedad muy nueva, pero estamos viendo que con el daño pulmonar que hace es muy posible que quede cierta fibrosis que requiera cierta rehabilitación respiratoria posterior para que el pulmón recupere su flexibilidad previa. Eso, además de la rehabilitación funcional necesaria en pacientes mayores tras el periodo de inmovilización derivado del ingreso hospitalario para recuperar, en lo posible, destrezas y autonomía; y, muy posiblemente, también la psicológica.

10. ¿Qué consejos podemos dar a los mayores en este momento?

Es muy importante que, aunque estén en casa, mantengan cierta movilidad, dando pequeños paseos o haciendo ejercicios sencillos; las rutinas en cuanto a horarios –ir tachando los días en un calendario, saber qué hora es…–, actividades, aseo… –aunque no salgamos de casa, hay que vestirse y arreglarse a diario, y ponerse el pijama al irse a dormir, para darle al día lo que es del día, y a la noche, lo que corresponde– y así evitar la desorientación; y la comunicación con sus allegados.