El coronavirus puede permanecer en el aire durante 20 minutos

Un estudio del Instituto de Tecnología de Kioto muestra cómo evolucionan las micropartículas en distintas situaciones

Desde que comenzó la pandemia por coronavirus, se ha dicho que es conveniente mantener la distancia de seguridad de dos metros, de no acudir a lugares con demasiada gente y se ha especulado mucho con la posibilidad de que el patógeno no permanezca mucho tiempo en el aire. De hecho, las principales recomendaciones son lavarse las manos de forma habitual y mantener el distanciamiento social. Pero los resultados de estos experimentos dejan bien a las claras que estas medidas no sirven por sí solas y que además es necesario tomar otras precauciones cuando se frecuenten lugares donde puede o haya habido más personas.

Varias simulaciones realizadas por institutos y universidades internacionales han aportado algo más de luz en todo este asunto y los resultados son preocupantes. La primera de ellas, de varias instituciones de Finlandia probaron cómo las micropartículas del virus pueden trasladarse por el aire una veintena de metros sólo con las pequeñas corrientes de aire.

Pues bien, el Instituto de Tecnología de Kioto ha querido comprobar cómo podría comportarse el patógeno en varias situaciones habituales: en una conversación entre dos personas, en una reunión de personas en una habitación cerrada (negocios, escolares...) o simplemente el comportamiento de estas partículas tras un estornudo. Para ello, utilizaron cámaras de gran precisión, capaces de captar partículas de un microgramo. Después procedieron a grabar una conversación entre dos personas sentadas una enfrente de la otra, a una distancia de un metro aproximadamente y queda demostrado que sólo con las partículas de saliva que se expulsan al hablar es posible contagiar a una persona situada a esa distancia.

Cuando grabaron a una persona después de estornudar, pudieron ver cómo las partículas no sólo salían disparadas a gran velocidad hacia adelante, sino que permanecían en el aire, como una pequeña nube durante un buen rato.

Finalmente, el tercer experimento y el más sorprendente se realizó simulando una habitación cerrada, en la que están reunidos un grupo de personas y conversan en pequeños grupos de manera informal. Cuando uno de ellos tose, las micropartículas del patógeno comienzan a invadir el espacio de la habitación y a expandirse en todas las direcciones y, a pesar de que gran parte de ellas caen hacia el suelo, otra gran parte se elevan y se reparten por toda la sala y permanecen en ella hasta 20 minutos, por lo que lo más normal es que todas las personas que se encontraran dentro de la habitación, o la gran mayoría, resultaran infectadas.

Finalmente, comprobaron cómo reaccionaban las partículas al abrir una ventana para ventilar la estancia y se puede ver claramente que todas desaparecen rápidamente, en cuestión de unos pocos segundos.