Illa por fin cae en la cuenta de que Ayuso tenía razón

El Ministerio de Sanidad no para de acumular gazapos y sigue a rebufo de la Comunidad de Madrid, lo que constituye un motivo de regocijo de los seguidores de Isabel Díaz Ayuso, hartos de las intervenciones políticas del Gobierno socialista sobre la capital, pero una auténtica tragedia para el conjunto del país.

Lejos de actuar tarde y mal, el departamento que dirige –por decir algo– Salvador Illa debería haber ido por delante de todas las comunidades y marcar una estrategia clara y sencilla a la que pudieran sumarse. No lo ha hecho en toda la pandemia, y así le va a España, encabezando el ranking de los peores países del planeta en todo tipo de estadísticas.

Traigo esto a colación por el retraso a la hora de exigir PCR negativa a los viajeros internacionales procedentes de zonas de riesgo, una petición que Díaz Ayuso llevaba meses haciendo y de cuya importancia parece haber caído ahora en la cuenta el Gobierno, que no Fernando Simón, quien no debería seguir un día más al frente de su cargo. El Ministerio reaccionó tarde en esta gravísima crisis, con consecuencias funestas desde el punto de vista sanitario y económico. Negó la importancia de las mascarillas en momentos en los que era vital llevarlas, y no tuvo arrestos para enfrentarse a Hacienda para que fijara un precio razonable. Mientras el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso las entregaba gratis en las farmacias, el Gobierno de Pedro Sánchez se negaba a bajar el IVA, poniendo así en riesgo la salud de las capas de la población que no tenían dinero para comprarlas. Eso, la ignorancia del contagio por aerosoles y otras torpezas supinas darían para escribir un libro.