El PSOE debe ganar el pulso a Podemos

Hace bien en resistirse a liquidar la colaboración público-privada en la futura ley de equidad, como le piden sus socios de ultraizquierda

La ministra de Sanidad, Carolina Darias
La ministra de Sanidad, Carolina Darias FOTO: PSOE-A PSOE-A

El Sistema Nacional de Salud (SNS) ha llegado a una encrucijada enrevesada. La pandemia ha disparado las listas de espera hasta límites impensables, sobre todo en algunas comunidades socialistas. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, los tiempos que soportan los pacientes para operarse triplican con creces los que se registran en Madrid.

Para colmo de males, el SNS está aquejado de una insuficiencia financiera crónica que se agravará aún más en 2022. Los presupuestos para el próximo año prevén un gasto sanitario de apenas un 6,6% en Sanidad, muy lejos del 7% que prometieron Pedro Sánchez y Unidas Podemos para el cierre de legislatura. En esta tesitura, resulta incomprensible la andanada que trata de asestar la formación morada a una de las columnas en las que se asienta aún la malherida Sanidad pública: la colaboración público-privada. Sin ella y sin el auxilio de la privada mediante conciertos o a través del modelo Muface, el sistema público habría sucumbido víctima de la falta de fondos y de un régimen funcionarial, el llamado modelo estatutario, que colisiona con la eficiencia en la gestión de los fondos públicos.

Hace bien en resistirse por tanto el PSOE negándose a liquidar dicha colaboración en la futura ley de equidad, como le piden sus socios de ultraizquierda. Los socialistas conocen estos argumentos y saben de sobra que la asfixia de la privada noquearía del todo a la pública. Hacerlo, además, sería una incongruencia. Recuerden que en 1997 el PSOE, entonces en la oposición, apoyó en el Congreso de los Diputados la ley de nuevas fórmulas de gestión que presentó el PP, y que dio vía libre a la llegada de modelos concesionales como el de Alcira, mucho más eficiente que bajo gestión directa, como ha demostrado su reversión.