¿Tu forma de caminar puede predecir de qué vas a morir?

Analizar el movimiento de una persona podría ayudarnos a identificar la existencia de una patología, incluso antes de que esta se haya manifestado

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Diferentes anomalías en la simetría a la hora de caminar, la longitud del paso, las desviaciones respecto a la línea recta, el arrastre de un pie, (...) pueden tener mucha más importancia de la que solemos imaginar. EFE/Cabalar FOTO: Cabalar EFE

Nuestros movimientos están directamente relacionados con nuestro cerebro. Y una alteración de nuestro movimiento, en consecuencia, podría ser el reflejo de algún tipo de deterioro cognitivo. Aunque también podría ser indicativo de lesiones en las piernas, en la médula espinal o en el oído interno.

Es decir, que diferentes anomalías en la simetría a la hora de caminar, la longitud del paso, las desviaciones respecto a la línea recta, el arrastre de un pie, (...) pueden tener mucha más importancia de la que solemos imaginar. Podría ayudarnos a identificar la existencia de una patología, incluso antes de que esta se haya manifestado.

Analizar el movimiento de una persona podría ayudarnos a identificar la existencia de una patología, incluso antes de que esta se haya manifestado. / Efe
Analizar el movimiento de una persona podría ayudarnos a identificar la existencia de una patología, incluso antes de que esta se haya manifestado. / Efe

Cómo identificar un trastorno

En general, si una persona está sana, tiende a moverse en línea recta, dando pasos de forma regular y constante. Sin embargo, si este mismo individuo padece algún daño cerebral o alguna afección diferente, la tendencia cambia, y tiende a moverse de una forma particular, como imprimiendo más fuerza en un talón que en otro, por ejemplo... lo que hará que el sujeto se ladee.

Hay algunos patrones ampliamente estudiados, como el de una persona que no mueve los brazos al caminar, que puede ser un indicativo de la existencia de un trastorno cognitivo como el Alzheimer.

Hay muchos estudios que evidencian que existe una estrecha conexión entre la forma de caminar y la existencia de alguna patología. EFE/LUIS TEJIDO.
Hay muchos estudios que evidencian que existe una estrecha conexión entre la forma de caminar y la existencia de alguna patología. EFE/LUIS TEJIDO. FOTO: Luis Tejido EFE

Pero hay muchos más estudios de este tipo que evidencian que existe una conexión entre la forma de caminar y la salud. Como las investigaciones de un equipo de científicos del MIR Wireless Center, que demostró que aquellos individuos que caminaban a una velocidad por debajo de los 0,7 metros por segundo, tenían una probabilidad mayor de morir durante el año siguiente que aquellos que andaban a más velocidad.

Esto también confirmaba los resultados de otro estudio, esta vez del Centro de Investigación de Leicester, que evidenció como las personas que andan más despacio tienen cuatro veces más probabilidades de morir por coronavirus que aquellas que lo hacían más rápido.

¿Análisis periódicos?

Por todos estos motivos, sería recomendable que empezásemos a plantearnos si es conveniente incluir un “test de movimiento” en nuestra rutina de chequeos médicos... de la misma forma que nos hacemos otro tipo de pruebas, como los análisis de sangre o las mamografías (en el caso de las mujeres).

Esto serviría para identificar las posibles anomalías que puedan surgir en diferentes etapas de nuestra vida, y ayudar de esta forma a los profesionales de la salud a la hora de diagnosticar una enfermedad.

Ciudadanos paseando con el final del confinamiento. 02/05/2020
Ciudadanos paseando con el final del confinamiento. 02/05/2020 FOTO: Manuel Olmedo

Para analizar en profundidad estas alteraciones en los movimientos, un equipo multidisciplinar de la Universidad Pública de Navarra, creó Movalsys, un sensor inercial capaz de proporcionar datos objetivos sobre el movimiento del paciente al que se quiere diagnosticar.

¿Cómo se mide el movimiento?

Con esta tecnología, estamos cada vez más cerca de detectar de forma precoz la existencia de algunas patologías, aunque todavía no haya aparecido ningún síntoma. Quién sabe, este hábito incluso podría salvarnos la vida.