Así ayuda el kárate a mejorar la salud de las personas mayores

El proyecto MueveSalud fomenta esta disciplina en la tercera edad por sus grandes ventajas físicas y mentales

El inicio del nuevo año suele ir de la mano de una retahíla de propósitos y de buenas intenciones. Y entre ellas no falta, casi nunca, la sana intención de realizar ejercicio y de estar más activos física y mentalmente, un objetivo que resulta aún más necesario cuando se supera la barrera de los 65 años. «Los principales beneficios de practicar deporte es que ayudamos a retrasar el envejecimiento y a que éste se produzca de forma menos acentuada. Con él prevenimos enfermedades asociadas al sedentarismo, como son la obesidad, la diabetes tipo 2, problemas cerebrovasculares… En definitiva, ayuda a tener unos músculos y unos huesos más sanos y fuertes», asegura Ángel Júdez, licenciado en Educación Física y CEO de MueveSalud, un proyecto que busca rejuvenecer a los más mayores a través de la actividad física, la alimentación y el equilibrio cuerpo-mente.

Salir a caminar o practicar natación son algunas de las actividades más comunes por las que se decantan estos «nuevos jóvenes», tal y como a Júdez le gusta catalogar a este colectivo. Pero lo cierto es que existen otras alternativas tan diferentes como el kárate, una disciplina por la que Júdez apuesta para este grupo de personas, ya que «tiene las ventajas propias de muchos deportes, como son la prevención de esas enfermedades asociadas al sedentarismo y la mejora de la salud a nivel muscular y cardiaco, además de otras virtudes particulares que lo hacen especialmente beneficioso».

Ventajas físicas

Aunque, a priori, pocos se planteen practicar kárate pasados los 60 años, iniciarse en esta disciplina trae consigo grandes beneficios. En primer lugar, esta actividad mejora la coordinación, «ya que se trabaja con mano abierta, cerrada, defensas simples, dobles... Eso hace que una mano tenga que estar cerrada y la otra abierta generando nuevas comunicaciones en el sistema nervioso central y aumentando el control del cuerpo», asegura el entrenador personal de Paidesport Center la Ermita (Madrid). Pero no solo eso, ya que también se mejora el equilibrio, «pues en kárate hay diferentes posiciones de pierna en las que el peso debe repartirse de forma distinta, por lo que se estimula el líquido del oído (endolinfa). Este es uno de los puntos más importantes, ya que cuando nos hacemos mayores el miedo a las caídas resulta muy común y tener mejor control del cuerpo ayudará a que sea más difícil que sufras alguna o, en caso de tenerla, es probable que resulte menos peligrosa», asegura Júdez. Y para muestra un botón, ya que Petri, a sus 76 años, reconoce que practicar esta actividad le ha permitido sentirse «mucho más ágil y con mayor capacidad para moverse, a pesar de las molestias que ya van apareciendo a nuestra edad».

Reportaje en el Gimnasio Paidesport Center La Ermita, de clases deportivas para personas mayores.
Reportaje en el Gimnasio Paidesport Center La Ermita, de clases deportivas para personas mayores. FOTO: Jesús G. Feria La Razon

Los dolores articulares limitan en muchas ocasiones la práctica de ejercicio, pero mover el cuerpo es la mejor medicina para contrarrestar esos achaques. «Hacer un deporte como el kárate ayuda a aumentar la flexibilidad de las articulaciones y eso hace que, por un lado, se reduzca el dolor y que, por otro, mejore el grado de movilidad, ya que poco a poco se gana fuerza», asegura el entrenador personal. De hecho, esta práctica deportiva tan solo debe evitarse «siempre que exista algún tipo de lesión o enfermedad en fase aguda, ya que podría desencadenar procesos fisiológicos que perjudiquen, y en procesos tumorales, porque se fomenta en exceso la circulación sanguínea, pudiendo ser contraproducente», advierte Júdez.

Beneficios mentales

Si las ventajas físicas resultan claras, los beneficios mentales también son contundentes. La razón es que este deporte mejora la memoria, pues «al tener que aprenderse los gestos técnicos de ataques, defensas, posiciones... son muchos movimientos que hacen que se trabaje la memoria y aumente la plasticidad del cerebro», asegura Júdez. Y a ello se suma la importante mejora de la autoestima al tener un mayor control del cuerpo. «El trabajo de grupo y sociabilizar sintiéndose parte de una actividad nueva, que en muchos casos se ha pensado que solo era apta para gente joven, les hace rejuvenecer y tener más motivación para moverse. Y al hacerlo están mejor físicamente porque su cuerpo está activo y al estar activos se animan más, generando un círculo virtuoso muy enriquecedor», concluye Júdez.