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Un nuevo estudio abre el camino hacia opioides menos adictivos

Los avances se han logrado gracias a la tecnología «crioEM» y a la colaboración de científicos estadounidenses y chinos

FILE - This Aug. 15, 2017 file photo shows an arrangement of pills of the opioid oxycodone-acetaminophen in New York. American Dental Association on Monday, March 26, 2018, said it is pressing for seven-day prescription limits and mandatory education that encourages using other painkillers. (AP Photo/Patrick Sison, File)
FILE - This Aug. 15, 2017 file photo shows an arrangement of pills of the opioid oxycodone-acetaminophen in New York. American Dental Association on Monday, March 26, 2018, said it is pressing for seven-day prescription limits and mandatory education that encourages using other painkillers. (AP Photo/Patrick Sison, File) FOTO: Patrick Sison AP

La sociedad médica de EE UU continúa comprometida en la mejora de los analgésicos opioides para prevenir posibles adicciones. Una investigación publicada en «Cell» revela interesantes conclusiones que pueden ayudar a los desarrolladores de fármacos a diseñar medicamentos más seguros para aliviar el dolor intenso, afirma la Universidad de Medicina de California (UNC) en un comunicado.

El país afronta una crisis de sobredosis de drogas que se cobró en 2021 la vida de más de 107.000 personas, según datos provisionales de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

El fentanilo

Un importante factor que contribuye a esta situación es el fentanilo, un opioide sintético que es hasta 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más fuerte que la morfina. Hay dos tipos: el fentanilo farmacéutico y el fentanilo fabricado ilícitamente. El primero se receta por los médicos para tratar el dolor intenso.

Sin embargo, los casos más recientes de sobredosis relacionadas con esta sustancia están vinculados al fentanilo fabricado ilícitamente, que se distribuye en mercados de drogas ilegales por su efecto similar al de la heroína. «Con frecuencia se añade a otras drogas debido a su extrema potencia, lo que hace que las drogas se vuelvan más baratas, más potentes, más adictivas y más peligrosas», señala el Departamento de Salud y Servicios Humanos del Gobierno de Estados Unidos.

Para llevar a cabo la nueva investigación, un grupo de científicos estadounidenses y chinos, dirigidos por el estudiante de posgrado Jeff DiBerto, del laboratorio de Bryan Roth de la Facultad de Medicina de la UNC, utilizó la tecnología «crioEM» o microscopía electrónica criogénica y realizó una batería de experimentos biomecánicos en células.

De esta manera, los investigadores accedieron a detalles y conocimientos sobre cómo los péptidos opioides naturales específicos reconocen y activan selectivamente los receptores opioides. Los investigadores también utilizaron péptidos exógenos, o compuestos similares a fármacos, en algunos de sus experimentos para aprender cómo activan los receptores.

El hallazgo es muy importante ya que los científicos llevan muchos años intentando superar el problema de los efectos secundarios de varias formas, todas ellas relacionadas con uno o más de los cuatro receptores opioides, pero sin éxito hasta ahora.

«Los opiáceos son los mejores y más potentes analgésicos de que disponemos. Por desgracia, conllevan efectos secundarios, algunos graves como entumecimiento, adicción y depresión respiratoria, que provocan muertes por sobredosis», señala la Universidad de California.

Fármacos peptídicos

Se sabía que ciertos péptidos naturales o endógenos se unen a los receptores opioides en la superficie de las células para aliviar el dolor agudo. Por eso, los científicos continuaron investigando por esta vía. «La idea es crear un fármaco peptídico que tenga un fuerte efecto analgésico, sin adormecer los nervios ni alterar la conciencia o causar problemas digestivos, respiratorios o de adicción», explica la Universidad de California. «Nos faltaba la comprensión molecular de la interacción entre los péptidos opioides y sus receptores para tratar de diseñar de forma racional péptidos potentes y seguros o fármacos inspirados en péptidos», señala Roth, coautor principal del estudio.

«La crisis de los opioides y las sobredosis continúa evolucionando de manera peligrosa e impredecible, pero las soluciones científicas que abarcan la investigación innovadora y las conexiones comunitarias ofrecen la mejor esperanza para salvar vidas en todo Estados Unidos», señala la doctora Rebecca G. Baker, directora de la iniciativa NIH HEAL, una red de investigación puesta en marcha en diciembre entre los distintos estados del país para tratar de paliar el problema.