Vanesa, la “mentirosa del pegamento en la vagina”, condenada a 10 años de cárcel

Acusó falsamente a su ex novio de secuestrarla, maltratarla y abandonarla semidesnuda

Lo tenía todo planificado. Quería vengarse de su ex novio y que acabara entre rejas. Para ello urdió un plan rocambolesco e imperfecto, como casi todos, y fue descubierta. Ahora podrá repasar los detalles durante los próximos 10 años, tiempo que durará la condena que le impuso ayer el juez.

Vanesa Gesto acusó a Iván Rico de secuestrarla fuera de su casa, en Bembibre (León), de pegarle la vagina con pegamento para que no pudiera mantener relaciones sexuales con nadie. Después, la denuncia indica que la abandonó semidesnuda. Pero el hermano de Iván, Rafael, que desde el primer día defendió la inocencia de su hermano y dijo que estaba durmiendo cuando ocurrió el supuesto ataque con pegamento y el secuestro. Había que comprobarlo todo y saber si Rafael decía la verdad.

En un primer momento, una historia tan tremenda y truculenta hizo que Iván pasara dos días en prisión preventiva. Todo indicaba que se trataba de un caso de violencia machista, pero las piezas no encajaban. Esta vez resultó falsa. Son pocos los casos conocidos, pero tienen mucha repercusión y éste es uno de ellos.

Cuando los investigadores repasaron las cámaras de seguridad de los lugares frecuentados por la denunciante en los días previos al supuesto ataque, comprobaron que acudió a un bazar regentado por ciudadanos chinos en el que compró el pegamento y un “kit de secuestro”, que incluía varios cuchillos que después utilizaría para hacerse daño.

Los agentes también descubrieron que el único vehículo que pasó por el lugar en el que supuestamente fue agredida y torturada fue un camión de los servicios municipales de limpieza y no el automóvil negro en el que dijo que había sido secuestrada.

El juicio contra Gesto se celebró el pasado mes de enero en la Audiencia Provincial de León pero hasta ayer no se conoció la sentencia condenatoria de 10 años de prisión. También fue sentenciada a pagar 25.000 euros a la víctima como compensación. Los fiscales habían exigido una pena de prisión de 11 años y ocho meses.