Arzobispos más jóvenes por orden de Francisco

El Papa destina a Burgos y Zaragoza a dos prelados que no superan los 56 años

Pistoletazo de salida a un relevo generacional de mitras en España al estilo Francisco. La Santa Sede anunció ayer el nombramiento de los arzobispos para dos plazas eclesiales de referencia en nuestro país: Zaragoza y Burgos. En este sentido, se ha firmado el «ascenso» de unos obispos que, además de pastorear sus diócesis, han sido los encargados de materializar algunas de las reformas del Papa argentino en nuestro país. Ambos asumen este servicio a una edad por debajo de la media para liderar una archidiócesis, y lo hacen con algo más que la pertinente carrera de teología a sus espaldas.

Así ocurre con el nuevo pastor de Burgos, Mario Iceta, médico de 55 años, hasta este momento al frente de Bilbao, que toma el relevo de Fidel Herráez. Amén de consolidar la labor de la Iglesia como puente de reconciliación en el País Vasco al estilo de su predecesor, Ricardo Blázquez, ha sido el máximo responsable de la pastoral familiar en nuestro país. O lo que es lo mismo, el encargado de aplicar la exhortación «Amoris laetitia», uno de los textos más contestados del Papa Francisco, entre otros motivos, por su apertura a los divorciados vueltos a casar.

Por su parte, el nuevo arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano, ve premiado su encargo de renovar la presencia de los católicos en la vida pública desde un mayor compromiso social. La puesta de largo de esta hoja de ruta bergogliana para los seglares se escenificó durante el pasado mes de febrero en el Congreso Nacional de Laicos celebrado en Madrid. Licenciado en Empresariales, de 56 años, capitaneaba la diócesis de La Calzada-Logroño y sustituye en el cargo a Vicente Jiménez, que como Herráez, tiene 76 años.

A estos dos nombramientos se une la designación de Xavier Vilanova, de 47 años, como tercer obispo auxiliar de Barcelona, algo más que un apoyo para el cardenal arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal, Juan José Omella. Sobre todo, porque sus tres colaboradores estrechos son la cantera para ocupar alguna de las sedes catalanas en un futuro más o menos cercano.

Futuro mapa de la Iglesia

Estos nombramientos se dan a conocer apenas dos semanas después de la cumbre entre el Papa, el presidente y vicepresidente de los obispos, Omella y Osoro, además del secretario general, Luis Argüello. El futuro mapa de la Iglesia española estuvo sobre la mesa. Y es que, entre este año y el que viene, solo con las diócesis ya vacantes y prelados que cumplen los preceptivos 75 años de jubilación, hay que designar una veintena de obispos.

Unos nombramientos en manos del embajador vaticano Bernardito Auza, que envía una terna a Roma que tiene que ser analizada en la Congregación de los Obispos, «ministerio» liderado por el cardenal canadiense Marc Ouellet. Un equipo al que pertenece Juan José Omella, lo que no implica que necesariamente supervise todos los candidatos españoles. En cualquier caso, la última palabra la tiene Francisco y, al parecer, está siguiendo muy de cerca las candidaturas ibéricas.