La mala gestión de Sanidad lleva a Melilla al borde del caos

El número de muertos se ha multiplicado por 15 en 2 meses con un CETI colapsado

La gestión sanitaria es de Ingesa, un organismo del Ministerio de SanidadEFEla razon

La situación sanitaria de Melilla es tan grave que el propio presidente de la Ciudad Autónoma, Eduardo de Castro (Cs), pidió al Gobierno que los melillenses volviesen al confinamiento domiciliario que ya sufrieron desde el 15 de marzo. Un dato lo explica: entre el 7 de septiembre y este fin de semana el número de fallecidos por el virus ha pasado de 2 a 31. En proporción, ninguna región española ha multiplicado por 15 el número de muertos por la pandemia en poco más de dos meses. Supera a todas en porcentaje en tasa de contagios y de uso de camas UCI para covid –incluso se negocia con Defensa para llevar un barco hospital–.

La portavoz de Migraciones del Grupo Popular y senadora por Melilla Sofía Acedo señala a LA RAZÓN que el Gobierno central es el directamente responsable de lo que ocurre en la Ciudad Autónoma: «Recordemos que la gestión sanitaria corresponde al Instituto Nacional de Gestión Sanitaria, el Ingesa, un organismo del propio Ministerio de Sanidad. No es el único culpable ya que el gobierno de la ciudad se ha comportado de forma irresponsable. Incluso a finales de julio permitió que se celebrase el Aid El Kebir. Vino gente de toda Europa. Fue una imprudencia».

Esta es una de las mayores festividades para los musulmanes. Las celebraciones para las 6.000 familias musulmanas de la ciudad duraron tres días. No quisieron seguir los pasos de Ceuta, que suspendió la celebración para la que estaba previsto instalar en la ciudad vecina al menos 25 carpas en las que dar muerte a 4.500 cabezas de ganado.

El consejero de Salud Pública melillense, Mohamed Mohand, del PSOE, asegura a este periódico que volvería a celebrar hoy el Aid El Kebi. «Quizás el brote empezaba entonces pero no podemos asegurarlo con los datos que conocemos». Y apoya la petición de su presidente de volver al confinamiento domiciliario. «No sería tan estricto como en marzo pero hay que hacerlo». Sin embargo, la primera ola fue superada por los melillenses con sólo seis fallecimientos gracias a su aislamiento. Pero se abrió la mano y los ratios se dispararon muy por encima de la media.

Sofía Acedo recuerda que «nuestro partido, junto con el colegio de médicos [cuya dirección ha dimitido porque el exceso de trabajo les impide dedicar tiempo a su asociación] tendimos la mano y pedimos medidas pero no adoptaron ninguna. El Gobierno autónomo está colapsado. Llega a un nivel patético. El presidente Eduardo de Castro ha llegado a decir que cada vez hay menos ingresados por la covid en las camas de las UCI. ¡Claro!¡Porque fallecen!».

La indignación de la senadora popular aumenta cuando explica la situación de las instalaciones que el gobierno de Cs, PSOE y Coalición por Melilla ha dispuesto para afrontar la pandemia y alojar a los contagiados. «Hay que desalojar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, cerrar de inmediato la plaza de toros, que no es el sitio adecuado para acoger inmigrantes, y que se tramiten los procedimientos de retorno. El CETI», explica Acedo, «soporta una ocupación que dobla su capacidad, alojando a 1.321 inmigrantes en unas instalaciones originariamente para acoger, de manera temporal, a 480 y, tras algunas ampliaciones, a un máximo de 700 personas.

Además, por el propio régimen de acogida del CETI, los inmigrantes pueden salir, entrar, deambular por la ciudad sin ningún tipo de limitación y sin conocimiento por parte del resto de melillenses si se encuentran en situación de contagio activo, o en contacto directo con positivos por la Covid-19, ya que tampoco se hacen las pruebas PCR o test rápidos. Todo esto da lugar a una situación de descontrol absoluto», apunta. Mohamed Mohand asume la influencia del CETI en el número de contagios «pero en su momento los jueces nos prohibieron que estuvieran confinados».

Cree Acedo que sería mejor transformarlo en un Centro de Internamiento de Extranjeros, donde estarían más controlados. No está mejor la habilitación que se hizo de la plaza de toros «para meter a 450 extranjeros en las peores condiciones de insalubridad, con 10 duchas y 2 baños».

Leopoldo Rodríguez, del sindicato de enfermería Satse en la ciudad, señalaba a LA RAZÓN que mucha culpa de lo que pasa «es de la propia gente, que va sin mascarilla y la Policía Local lo permite, especialmente a la gente joven. No se tiene en cuenta la densidad de población, más de 86.000 habitantes en 12 kilómetros, pero se siguen permitiendo bodas y fiestas y así nunca habrá una solución», sentencia.