Los MIR se enfrentan a Sanidad por las restricciones a su examen y los bajos sueldos

El Ministerio se niega a cambiar las normas del examen del día 27 pese a los efectos de la pandemia

Protesta MIR
Médicos Interno Residentes (MIR) durante una jornada de protestas en ValenciaBIEL ALIÑOEFE

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y la Asociación MIR España han iniciado una batalla con el Ministerio de Sanidad por las trabas de todo tipo que sufren los médicos residentes. La primera de ellas, que su examen del próximo sábado 27 peligra para un número importante de aspirantes que llevan un año estudiando para ese día. Sanidad ha establecido unos criterios de exclusión en la participación de la prueba por los que serán excluidos los opositores con síntomas compatibles con covid, los que han mantenido contacto estrecho con un caso sopechoso o confirmado y los que acaben de dar positivo en una prueba diagnóstica.

La CESM se muestra convencida de que la situación de emergencia sanitaria propicia la búsqueda de soluciones alternativas. Su secretario general, Gabriel del Pozo, expone a LA RAZÓN que «el estrés es insoportable para los opositores tras un año de preparación y ahora esto. Hemos explicado el caso en la Subdirección General de Formación y Ordenación Profesional y ni caso. Hay antecedentes» –continúa Del Pozo– «de otras convocatorias para distintas plazas en la administración pública que sí han tenido en cuanta circunstancias especiales y han abierto una segunda convocatoria».

Luis Tejedor, presidente de la Asocación MIR España, señala a este periódico que otra opción, «como se ha visto en las pasadas elecciones catalanas», es habilitar zonas especiales. «Las facultades están vacías ese sábado y se pueden utilizar todas las aulas disponibles para grupos de riesgo». Lamenta Tejedor la nula respuesta del Ministerio a sus quejas y teme que los alumnos que sospechen que sufren la covid «pueden callarse para hacer el examen y el riesgo aumente para todos. Tengamos en cuenta que es un examen que suele durar cinco horas».

Poner trabajas a los aspirantes a MIR supone ahora una doble frustración ya que a la personal se suma las del propio sistema sanitario público. El presidente de los MIR denuncia que hacen falta más de 10.000 plazas nuevas y en esta convocatoria, aún antes de los problemas que presenta la norma de Sanidad, se convocan 8.000. «Hay cientos de plazas sin cubrir en especialidades como Atención Primaria y Rayos, fundamentales ahora para combatir la pandemia».

Los MIR con plaza han abierto otro de los frentes de batalla. Ayer denunciaron que su sueldo base no llega a los 1.000 euros. Exigen a Sanidad un salario mínimo de 28.000 euros brutos con una jornada laboral semanal máxima de 35 horas y un descanso de 12 horas tras las guardias. «Los sueldos que regulan la formación sanitaria son del año 2006 y se han quedado atrás de la realidad», se queja Luis Tejedor.

En la actualidad, los MIR cobran, de media, unos 16.000 euros aproximadamente de sueldo, lo que los convierte en la mano de obra barata de la sanidad pública. Así, hoy se reúne la Comisión Interterritorial del Sistema Nacional de Salud y los MIR quieren que se traten ahí también sus problemas.

Sus otras reivindicaciones pasan por establecer un ratio máximo de cuatro residentes por cada médico especialista y solicitan que se destinen siete horas mínimas semanales a la formación académica, así como reformas en las rotaciones. En el apartado laboral, observan deficiencias y desigualdad no sólo entre comunidades autónomas, sino dentro de las mismas o de los propios hospitales.