Salud

Trombosis tras la vacunación: un trastorno grave pero raro, fruto de una reacción inmune

Dolor de cabeza intenso, dolor abdominal o dificultad para respirar son algunos de los síntomas que hay que observar tras la inmunización, según han aconsejado las autoridades sanitarias estadounidenses

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trombos vacunasTeresa Gallardo

Aunque la aparición de casos de trombosis tras la administración de la vacuna es muy rara, tanto los vacunados como el personal sanitario deben estar alerta a los síntomas por si éstos apareciesen. Una trombosis es la formación de un trombo o coágulo de sangre en una vena y que obstaculiza la circulación de la sangre.

Las autoridades sanitarias estadounidenses han aconsejado a las personas que hayan recibido la vacuna de Janssen contra la Covid-19 y sufran dolor de cabeza intenso, dolor abdominal, dolor en las piernas o dificultad para respirar en las tres semanas posteriores a la inmunización que se pongan en contacto con los profesionales sanitarios. También podrían producirse síntomas en la piel, como la aparición de hematomas o petequias (manchas rojizas). En el caso de los casos de trombosis detectados en Estados Unidos, Janssen señaló estar al tanto «de un trastorno extremadamente raro que involucra a personas con coágulos de sangre en combinación con plaquetas bajas en un pequeño número de individuos que han recibido nuestra vacuna». Los seis casos detectados representan, sin embargo, un bajo procentaje frente a los 6,8 millones de personas que han recibido el suero.

En todos los casos se trataba de mujeres de edades comprendidas entre los 18 y los 48 años, y todas ellas presentaron síntomas entre seis y trece días después de haber recibido la vacuna.

En el caso de los trombos detectados tras la inoculación del suero de AstraZeneca, la Agencia Europea del Medicamento (EMA) señalaba que una explicación para el coágulo y el bajo número de plaquetas podría ser una respuesta inmune anormal a la vacuna. En Europa, la mayoría de las trombosis se han producido en mujeres de entre 20 y 60 años que no tenían patologías previas. No obstante, el género no sería un factor asociado, ya que entre el personal que ha recibido esta vacuna (como profesores y personal sanitario) hay mayor presencia femenina.

Las trombosis se pueden tratar y en muchos casos quedan pocas secuelas, lo más importante es acudir rápidamente al médico si aparecen síntomas. Para su tramiento se utilizan fármacos anticoagulantes junto con infusión de inmunoglubinas que combaten la obstrucción.

En el caso de los sueros de Pfizer y Moderna no se han detectado trombosis asociadas ya que están elaborados con otro método, el llamado ARN mensajero.