Ocho comunidades piden al Gobierno un plan para retirar la mascarilla

Los expertos prevén que al menos hasta final de septiembre sean necesarias en interiores

Ambiente en las calles del centro de madrid abarrotadas de gente caminado por las aceras de las zonas comerciales.
Ambiente en las calles del centro de madrid abarrotadas de gente caminado por las aceras de las zonas comerciales.Alberto R. RoldánLa Razón

No se ha estrenado oficialmente el verano y España ya ha vivido su primera ola de calor, con temperaturas que han rozado los 40 grados en el valle del Guadalquivir. El calor ya empieza a ser asfixiante y la mascarilla se hace cada vez más incómoda. Los ciudadanos están cada vez más hastiados y se preguntan hasta cuándo habrá que llevarla obligatoriamente en exteriores, teniendo en cuenta que la incidencia acumulada se va reduciendo día a día -en la última semana un 5,5%- y se sitúa ya en los 110 casos por cada 100.000. Y que la cobertura de vacunación alcanza el 50% en los mayores de 50 años, los más vulnerables a la covid-19.

El Ministerio de Sanidad todavía no ha presentado una desescalada para el uso de la mascarilla, pese a que cada vez más comunidades están solicitándolo. El director de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, dio algunas pinceladas de cómo podría hacerse: “Cuando se alcance una incidencia de 50 casos por cada 100.0000”, “en julio o incluso antes” y “en colectivos completamente vacunados, como las residencias”. No obstante, todavía no hay nada oficial. Será la Comisión de Salud Pública la que establezca unos criterios comunes, que de momento no han trascendido. Por eso, algunas como Galicia o Castilla-la Mancha, están elaborando sus propios planes.

El presidente gallego, Alberto Núñez Feijoo, desde hace semanas lleva dando su visto bueno a la retirada “progresiva” de las mascarillas en exteriores, cuando se pueda mantener la distancia de 1,5 metros y cuando se trate de lugares que “no estén muy concurridos”. Apunta, además, que hay zonas rurales de Galicia en situación de nueva normalidad, con incidencias incluso inferiores a 50 casos, y que, por tanto, “se dan condiciones para levantar su uso”.

Por eso, Feijóo ha pedido en el seno del Consejo Interterritorial que se “empiece a concretar en qué supuestos y en qué lugares” se puede retirar este elemento, pero ha advertido de que le corresponde al Gobierno central regularlo, ya que está recogido en una normativa legal. Con todo, Galicia elaborará un protocolo de uso de la mascarilla, en el marco de esa normativa propia. “Por Galicia no va a quedar hacer una propuesta solvente y desde el punto de vista sanitario. Vamos a empezar a regular ya cuál es el protocolo de retirada de mascarilla”, ha indicado, al respecto de lo que indicó que puede ser por ayuntamientos o grupos de municipios.

Emiliano García-Page fue el primero en plantear la retirada del cubrebocas en julio en exteriores. Castilla-la Mancha fue la región que abrió el tema hace tres semanas al plantear su “firme determinación de suprimir la mascarilla en espacios públicos antes de que se cumpla el año, en julio”. Page animó al Gobierno a “madurar” esta decisión y otras comunidades han salido al paso. Además de Galicia, Baleares, Murcia, Castilla y León, Aragón, Comunidad Valenciana y Madrid soliitan al Gobierno un plan de desescalada. Eso sí, el ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso pide esperar un poco más hasta que se logre un mayor porcentaje de la población inmunizada. Según el último balance del Ministerio de Sanidad, el 43% de la ciudadanía tiene al menos la primera dosis y casi un 25% la pauta completa.

No todas las autonomías ven con buenos ojos prescindir de la mascarilla. El País Vasco lo considera “prematuro”, Extremadura quiere ir “poco a poco” y con unidad de acción en todo el territorio nacional, Navarra prefiere esperar a ver cómo evoluciona la pandemia y Andalucía “no se pantea disminuir la presión a nivel de mascarillas” porque “es lo único que nos sirve para prevenir la infección y lo que más nos protege”, según subrayó su consejero de Salud, Jesús Aguirre.

¿Y qué opinan los expertos?

Rafael Bengoa, el que fuera consejero de salud del País Vasco y asesor internacional en materia de Salud Pública, advierte que el fin de la mascarilla va a estar condicionado al avance de la cepa procedente de la India. “Se ha demostrado que es mucho más transmisible y si empieza a expandirse por España nos obligaría de nuevo al uso obligatorio del cubrebocas”, alerta Bengoa. Si la incidencia continúa a la baja y prosigue el buen ritmo de vacunación “dentro de un mes se podrá retirar en exteriores”, continúa el especialista. Para Bengoa esa desescalada del uso de mascarillas no debe hacerse por grupos etarios de vacunación “porque es imposible organizarlo”. “Dentro de un mes, si las cosas no empeoran, podremos ir sin mascarilla por la calle, en la playa, al hacer deporte, en terrazas... y hasta final de septiembre no podremos plantear su retirada en interiores”. Respecto a la idea de la comunidad gallega de ir eliminando la obligatoriedad de este elemento en municipios que esten en situación de nueva normalidad, Bengoa no lo ve factible: “Es un lío, la gente no va a saber en qué pueblos se puede prescindir y en cuáles no”.

Por su parte, el jefe del servicio de Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona, Antoni Trilla, considera por su parte que “puede haber una cierta asimetría por territorios en la desescalada de la mascarilla”, pero “siempre que no haya mucho lío”. Por eso, si tiene que elegir, apuesta por “el café para todos”. “Lo mejor son instrucciones fáciles, sin distinguir entre vacunados o no vacunados”. Su propuesta es eliminar el uso obligatorio de la mascarilla en exteriores siempre con una incidencia inferior a 1000 e idealmente en torno a 50. Y con la cobertura de vacunación lo más alta posible, hacia el 70%”. Y, por supuesto, utilizar el sentido común. “Se sabe que en exteriores hay mucho menos riesgo de contagio, por eso se podrá prescindir de la mascarilla, pero cuidado en los estadios de fútbol, en conciertos o en las colas para ir a por entradas, por ejemplo”.