«Resulta más fácil abandonar a perros con problemas que ayudarles»

La protectora Patitas Perrigatunas acoge animales que necesitan paciencia y amor para superar sus traumas

Cuentan con voluntarios que ayudan a socializar a los animales
Cuentan con voluntarios que ayudan a socializar a los animalesNIEVES.

Sacar adelante una protectora de animales no es tarea fácil. Pese a que el cariño y los cuidados hacia los animales sobren, siempre hacen falta un par de manos más y el apoyo económico, fundamental para garantizar el bienestar de sus inquilinos. Patitas Perrigatunas es una asociación pequeña pero que lleva tiempo ayudando a los animales, y que tiene gran experiencia en el cuidado y adopción de perros y gatos. Situada en la localidad madrileña de Arganda del Rey, muchos de los animales que recogen son PPP (perros potencialmente peligrosos), o que necesitan cuidados especiales por haber sufrido traumas antes de llegar a la protectora, por lo que necesitan ser tratados por etólogos (personas que estudian el comportamiento de los animales y a qué pueden deberse). Además, estos perros necesitan mucha paciencia para poder superar esos traumas y poder llegar así a tener la oportunidad de tener una familia que les quiera y que les cuide como se merecen.

Los animales llegan a la protectora «por diversos motivos y excusas (padecen alergias, pasan mucho tiempo solos en casa, muerden...) y a sus dueños les es más fácil abandonarlos cuando dan problemas que ayudarles y gastarse dinero en ellos», señala Gemma Fernández, responsable de Patitas Perrigatunas. «Necesitan tiempo, paciencia y mucho amor», por eso en la protectora «les ofrecemos aparte de todo lo nombrado, adiestramiento con profesionales que nos guían».

La forma en la que llegan los perros y gatos es variada. Hay veces que les llama la atención algún caso concreto en redes sociales (porque estén en malas condiciones o vayan a ser sacrificados), o bien los abandonan en el refugio, los encuentran en la calle o se ponen en contacto con el centro por mediación de personas a las que ya han ayudado.

El mayor problema al que se enfrentan es que, cuando son perros con problemas (por haber sido maltratados o al ser dedicados a la cría) o agresivos «la mayoría no salen adoptados o tardan años. Tenemos alguno que lleva con nosotras casi tres», señala Gemma.

Casi todos los animales que tienen «son especiales», pero destaca especialmente el caso de Pepe, «que fue abandonado en el campo con el cuello rajado, y aún así es puro amor», o el de Ares: «No sabemos su historia, pero estuvo solo durante meses en un campo, cuando vino a nosotras no se le podía ni tocar porque mordía, ahora poco a poco va confiando y ya viene y quiere jugar, que le acaricies y te da lametones».

En el día a día cuentan con voluntarios que les ayudan a socializar a los animales y conseguirles así un hogar feliz: «Su recompensa es verlos cómo evolucionan, la alegría y amor que les dan cuando les sacan a patio y a la calle, sentir que estás ayudando a que tengan una vida mejor», continúa. Pero, además, algunas de esos voluntarios también tienen algún tipo de problema, como trastornos psicológicos o alimenticios, por lo que «al mismo tiempo que nos ayudan también les ayudamos, los animales son una gran terapia y se aprende de ellos».

Hace poco se hicieron con un pequeño refugio, «pero hay que hacer más cheniles y acondicionarlo mejor, necesitamos materiales de construcción y ayuda de algún profesional, ahora lo hacemos nosotras como podemos», señala Gemma. Por eso agradecerían que quien lo desee les ayude colaborando económicamente a través de su web (www.patitasperrigatunas.es), adoptando o acogiendo.