La tendencia se revierte: el calor matará más que el frío durante este siglo

Los países del arco Mediterráneo serán los más afectados si no se toman medidas urgentes de mitigación, según un estudio del IS Global de Barcelona

Un joven se refresca en una fuente céntrica de Córdoba debido a las altas temperaturas registradas.
Un joven se refresca en una fuente céntrica de Córdoba debido a las altas temperaturas registradas.SalasEFE

En los últimos años se han publicado diversos estudios que apuntan a una caída del número de muertes atribuibles al frío como consecuencia del calentamiento global. No obstante, dichos informes indican también un incremento de las defunciones como consecuencia de las altas temperaturas. En este contexto, un nuevo trabajo desarrollado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación La Caixa, va más allá al concluir que, si no se implementan medidas severas y urgentes de mitigación, el descenso de las muertes atribuibles a las bajas temperaturas no compensará el presumible aumento de aquellas asociadas al calor.

Según este informe, publicado en «The Lancet Planetary Health», entre 1998 y 2021, más de un 7% del total de las muertes registradas en 16 países europeos fueron atribuibles a las temperaturas y, en este periodo, el frío tuvo un impacto sobre la mortalidad hasta diez veces mayor al de las temperaturas cálidas.

Sin embargo, según las estimaciones formuladas a partir de modelos epidemiológicos, a mediados de este siglo la tendencia podría revertirse. Si no se ponen en marcha medidas dirigidas a frenar ese progresivo aumento de las temperaturas, las proyecciones apuntan a un rápido aumento de la mortalidad asociada al calor.

Los investigadores pudieron comprobar que los cuatro modelos climáticos que ellos mismos diseñaron en el marco de este estudio para concretar proyecciones hasta finales de siglo, –tomando como referencia los datos del periodo 1998-2012 y bajo escenarios diferentes en función de la emisión de gases de efecto invernadero–, indican un aumento progresivo de las temperaturas y, por lo tanto, una caída de las defunciones por frío y un incremento de las muertes atribuibles al calor. La única diferencia que existe entre estos cuatro modelos radica en el ritmo al que se produce ese aumento de la mortalidad. De hecho, en el escenario de las emisiones más altas sin adaptación, las proyecciones apuntan a un aumento tan significativo de las muertes atribuibles al calor extremo que éstas llegarían a sobrepasar a las defuncionespor bajas temperaturas. El perfil de mayor riesgo serían las mujeres y las personas de edad avanzada. En este sentido, Èrica Martínez, investigadora de ISGlobal, señala que «los datos apuntan a una estabilización e incluso un descenso de las cifras de mortalidad atribuible a las temperaturas en los próximos años, seguida de un incremento muy pronunciado a mitad del siglo o hacia el final, en función de las emisiones de gases contaminantes». Además alerta que los países del arco mediterráneo serán los más afectados.