La estremecedora carta de la hermana de Jorge Lis, un negacionista en la UCI por covid: “Por favor, vacúnate”

Jorge Lis, un valenciano de 46 años de edad, negaba el covid-19 y rechazaba vacunarse; ahora lucha por salvar su vida en la UCI, en la que lleva 15 días en estado de extrema gravedad

Jorge Lis
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Rechazar el covid-19, sus terribles efectos y la eficacia de las vacunas contra el virus a veces, por desgracia, pasa factura. No nos damos cuenta de la crudeza del coronavirus hasta que lo tenemos dentro de nuestro organismo. Y esto ocurre, en ocasiones, incluso sin ser negacionista, ya que nos relajamos frente al virus y no guardamos las medidas de seguridad pertinentes. Nos contagiamos y en la mayoría de los casos se supera sin grandes dificultades, pero a veces se complica.

Jorge Lis es un valenciano de 46 años, manager y coach de pilotos de motociclismo. En su caso particular, él negaba el covid-19 y rechazaba vacunarse. En el día de ayer se cumplieron 15 días desde que está en la UCI del Hospital La Fe de Valencia en estado de extrema gravedad.

En estos momentos, lucha por salvar su vida mientras está conectado a una máquina de Oxigenación por Membrana Extracorpórea o ECMO, por sus siglas en inglés, que se utiliza en casos muy graves como técnica de rescate. Su función es oxigenar y ventilar el flujo sanguíneo fuera del cuerpo sin necesidad de utilizar los pulmones, que permanecen menos activos.

Su hermana, Elena Lis, recuerda, en una carta publicada en el diario ‘Levante-EMV’, el último WhatsApp que le envió Jorge antes de que comenzara esta pesadilla: “Tengo miedo Elena, de que por haber sido un cafre ahora no podamos frenar esto. Esta semana ha sido de golpe una de mis mayores lecciones de vida. Pasar mucho tiempo en Twitter, etcétera me había radicalizado al extremo. Ojalá me hubiese vacunado”, le dijo.

Ella lamenta lo “traicionero” que es el covid: “Este wasap me lo mandó el pasado 13 de julio mi hermano Jorge, 46 años y negacionista declarado, tras haber confirmado con una PCR que los vómitos y fiebre que tenía eran debido al coronavirus. Días después ingresaba en el hospital. Se fue con su ordenador y una maleta cargada de libros, sin sospechar que en pocos días le iban a inducir al coma porque era necesario intubarle para salvarle la vida”. Y añade: “En cuestión de horas pasó de creer que pronto se iba de alta a complicarse con una gravísima neumonía bilateral”.

Además, recuerda con tristeza las discusiones con su hermano sobre el covid-19 y las vacunas: “Jorge y yo nos habíamos enfrentado un montón de veces por el tema de la covid. De hecho, era por lo único que discutíamos. Él, que al inicio de la pandemia vivía atemorizado, de repente dio un giro y se contagió de un virus invisible y muy peligroso: el de las teorías que niegan la existencia de la covid o relativizan sus efectos. Escuchaba a presuntos gurús que presumían de manejar información privilegiada: datos económicos y sociales fuera del alcance del resto de los mortales, científicos incluidos. Luego salió la vacuna y, en esa misma línea, se negó a ponérsela. Incluso intentó que el resto de la familia, incluida mi madre de 84 años, tampoco lo hiciera”.

Tras esto, afirma con resignación que solo le queda esperar: “En el mejor de los casos nos enfrentaremos a unos meses de angustia, con el teléfono pegado día y noche, con muchos altibajos y momentos de tensión. En otros escenarios prefiero no pensar. No me olvido de sus ojos asustados y suplicantes cuando le dijeron que al menos pasaría 15 días en la UCI. Lo que habría dado en ese momento por haberse puesto esa vacuna que despreció. Para él ya es tarde. Su suerte está echada y ya solo depende de Dios y de los sanitarios que se desviven desde hace meses por combatir una pandemia que algunos incautos aún se empeñan en negar”.

“Por favor, no lo dudes y vacúnate”

Para concluir, Elena Lis deja una profundad reflexión dirigida a quienes no quieren vacunarse: “Creo que es necesario aislarse de todo el ruido que bulle en las redes para darse cuenta de que la realidad es bien sencilla: la covid-19 mata y las vacunas salvan vidas. Puede que no frenen totalmente los contagios, pero sí evitan acabar en la UCI. Y eso es más que suficiente”, afirma.

“Si estás leyendo esto y todavía tienes dudas, solo te pido que te lo replantees. Es verdad que el porcentaje de personas a las que se les complica es pequeño, sobre todo entre los menores de 50 años, pero la estadística es la ciencia que dice que si tu vecino tiene dos ferraris y tú ninguno, cada uno de vosotros conduce un flamante deportivo. Menos de un 5 % de los enfermos covid ingresa en la UCI, pero para el que le toca, el porcentaje es de un 100 %. Y, aunque te parezca lejano, hay gente a la que le toca. Personas, como mi hermano, que se creían inmunes: joven, fuerte y sano”, prosigue.

Y concluye: “Se sufre mucho. Sufren los pacientes y sufren sus familias, que malviven meses con el corazón encogido deseando que no haya llamadas a deshora. Jorge no puede decírtelo ahora, pero te lo digo yo en su nombre: por favor, no lo dudes y vacúnate”.