Salud

La vacuna de Moderna, la más efectiva, y la de Janssen, la que menos

Los técnicos de Sanidad concluyen en un informe al que ha tenido acceso LA RAZÓN que la primera alcanza una protección frente a la infección del 89%, mientras que en la segunda el porcentaje es del 56%

Infección
InfecciónLa Razón (Custom Credit)

El análisis sobre la efectividad de la vacunación frente a la Covid-19 en España impulsado por el Ministerio de Sanidad a través de un grupo de trabajo, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, se detiene en las dosis fabricadas por los cuatro laboratorios que recibieron el aval de la Unión Europea. Con el objetivo de medir dicha efectividad, los técnicos que han elaborado el estudio seleccionaron las personas de 50 a 59 años vacunadas en junio, en las que se utilizaron simultáneamente todos los tipos de vacuna.

La principal conclusión es que la vacuna de Janssen muestra una menor efectividad frente a infección sintomática (56%), seguida de AstraZeneca (68%) y de Pfizer (78%), mientras que la efectividad mayor se observó en los vacunados con Moderna, alcanzando el 89%.

El análisis, cuyas primeras conclusiones ya fueron adelantadas el sábado por LA RAZÓN, se detiene también en la efectividad frente a la hospitalización y el fallecimiento. En el primero de estos parámetros, el de los ingresos en centros sanitarios, las dosis de AstraZeneca, Pfizer y Moderna muestran una efectividad de entre el 97 y el 98%.

En lo que respecta a la mortalidad, la efectividad de las tres vacunas oscila entre el 94% y 97%. En el caso de la dosis de Janssen, dicha efectividad cae hasta el 86% y el 89% en ambos parámetros. Los autores puntualizan que “aunque la protección de Janssen es menor, las cifras de efectividad continúan siendo elevadas”, remarcando que “estos resultados corresponden a infecciones ocurridas durante el mes de agosto, cuando había una circulación mayoritaria de variante delta”.

Eficacia de las vacunas
Eficacia de las vacunas FOTO: José Luis Montoro

El estudio también se detiene en la combinación de vacunas, lo que se conoce como pauta heteróloga, mezclando la de AstraZeneca con una de ARNm como la de Pfizer o Moderna. Según apuntan los autores, la efectividad de esta pauta es alta frente a infección (90%), así como frente a los eventos más graves (95%). Como resumen de la comparación entre vacunas, aseguran que “la vacuna de Moderna ofrece mayor protección que Pfizer frente a la infección y frente a Covid-19 sintomático, mientras que la protección es menor para Janssen y, de forma menos consistente, para AstraZeneca.

La efectividad frente a eventos más graves, como la hospitalización y defunción, es alta para todas las vacunas, no observándose diferencias relevantes entre ellas, con una protección ligeramente inferior para Janssen”.

El estudio pormenoriza además en el riesgo comparativo según el tipo de vacuna. En concreto, los técnicos han hecho un corte con las personas nacidas entre 1962 y 1971 que alcanzaron la vacunación completa con alguna de las vacunas utilizadas en España y han comparado cada tipo de vacuna con la de Pfizer, que actuó como referencia, al ser la que se había usado de forma más numerosa.

Los resultados muestran que el riesgo de infección por SARS-CoV-2 de cualquier nivel de gravedad durante el mes de agosto fue 2,17 veces mayor para las personas que habían sido vacunadas con Janssen que para las vacunadas con Pfizer. La vacunación con dos dosis de AstraZeneca también mostró un ligero incremento del riesgo (del 23%), mientras que las personas que recibieron como segunda dosis una vacuna de ARNm (fundamentalmente, vacunadas con primera dosis de Pfizer), tuvieron un riesgo de infección similar a los vacunados con pauta completa de Pfizer.

El menor riesgo lo mostraron las personas vacunadas con dos dosis de vacuna de Moderna, que tuvieron un 45% menor riesgo de infección que las vacunadas con Pfizer”. Añaden, además, que “aunque los resultados apuntan diferencias en la protección conferida por los distintos tipos de vacuna, es preciso tener en cuenta algunas limitaciones a la hora de interpretarlos”.

En este sentido, explican que el método de screening seguido es una aproximación pragmática a la estimación de la efectividad de las vacunas que no permite ajustar por una variedad de factores que pueden estar influyendo en la misma. “Por ello, está más expuesto a sesgos que otros diseños más exactos basados en datos individuales”.

El grupo asegura que está trabajando en poder utilizar fuentes poblacionales de base individual, como la base de datos de tarjeta sanitaria, para poder proporcionar estimaciones cada vez más sólidas de la efectividad de las vacunas de Covid-19 en España. “Además, por la forma en que se ha implantado el programa de vacunación, existe una alta colinealidad entre la edad de las personas, el momento en que se han vacunado y el tipo de vacuna que han recibido, lo que hace difícil de interpretar la efectividad por grupos de edad desde el punto de vista de las causas de las diferencias.

Para investigar la posible influencia del tiempo desde la vacunación, se realizaron modelos específicos que eliminaban la influencia de la edad (al centrarse en grupos de dad concretos) y del tipo de vacuna recibida (ya que prácticamente la totalidad de personas de esos grupos se habían vacunado con vacunas ARNm).

Sin embargo, incluso en esta situación, es posible que las personas que accedieran primero a la vacunación fueran diferentes de las que accedieron después en aspectos a su vez relacionados con el riesgo de infección por SARS-CoV-2. Por ejemplo, aunque la vacuna se recomendara por igual a las personas con y sin infección previa, por encima de los 65 años de edad, es posible que las personas con infección previa, sobre todo si ésta era reciente, rechazaran o pospusieran la vacunación en mayor medida.

También podría ser el caso que personas con mayor nivel de exposición (por ejemplo, las que acuden a centros de día) fuesen alcanzadas por el programa en primer lugar. Esto hace que la interpretación de los resultados de los análisis por tiempo desde la vacunación deba hacerse con precaución”.

¿Quién ha hecho el estudio?

Un total de 11 personas conforman el grupo de trabajo que ha realizado el estudio sobre la efectividad de las vacunas en España, bajo el impulso del Ministerio de Sanidad. Se trata de técnicos de la administración que trabajan en la Dirección General de Salud Pública del propio departamento que dirige Carolina Darias, en el Instituto de Salud Carlos III, o en la Agencia de Medicamento. A Salud Pública pertenecen Aurora Limia Sánchez y Carmen Olmedo Lucerón, del área de programas de vacunación de la Subdirección General de Promoción de la Salud y Prevención. También figuran María José Sierra, Susana Monge y Elena Vanessa Martínez Sánchez, adscritas al Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Al Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III pertenece Amparo Larrauri Cámara, Clara Mazagatos, Lorena Vega, Ayelén Rojas-Benedicto y Adrián Abeal. Y de la Agencia Española de Medicamentos y Productos sanitarios participa Elisa Martín Merino. Está adscrita a la División de Farmacoepidemiología y Farmacovigilancia.