Leucemia felina, qué es, cómo se contagia y tratamiento de la enfermedad

La ViLeF está provocada por un virus que, si no se detecta a tiempo, puede producir una grave dolencia. La mejor medida es vacunar

Gato en el veterinario
Gato en el veterinario FOTO: Dreamstime

El virus de la Leucemia Felina (ViLeF) se identificó por primera vez en el año 1964 como posible causante de linfosarcomas en un grupo de gatos. Se supone que su origen data de más de un millón de años atrás cuando un retrovirus de rata infectó a un ancestro del gato actual, transformándose en un virus felino.

El ViLeF puede infectar a los gatos domésticos de todo el mundo, pudiendo infectar de manera esporádica a otros felinos no domésticos. Los machos son más sensibles que las hembras y existe una mayor incidencia entre el primer y el sexto año de vida del animal. Los gatos con viremia persistente excretan grandes cantidades de virus por la saliva y la orina, aunque también lágrimas y leche.

La transmisión de la enfermedad de uno a otro gato se produce por contacto directo con alguna de estas secreciones durante acicalamientos, peleas, compartir alimentos, contacto con heces... En la mayoría de los gatos la enfermedad aparece después de meses o incluso años desde que se produjo la infección. Eso sí, en el caso de los gatitos jóvenes, es más frecuente que la enfermedad aparezca rápidamente.

En la leucemia felina las enfermedades inducidas por el virus pueden clasificarse en neoplásicas y no neoplásicas (que producen tumores o no), siendo las no neoplásicas generalmente resultado de la inmunosupresión producida por la enfermedad.

El mejor método de control es evitar en la medida de lo posible el contacto de los gatos infectados con los gatos sanos y, por supuesto la vacunación, importante siempre y cuando se realice el correcto manejo en la interacción de los gatos sanos con los gatos infectados.

También debemos tener muy presente que previamente a la vacunación se debe realizar un testeo antigénico de la enfermedad, ya que, de no realizarse, es posible la vacunación de animales infectados.

Posteriormente al testeo se debe seguir a «rajatabla» la pauta vacunal y de manejo recomendada por el veterinario para el correcto desarrollo del tratamiento.

Al no existir tratamientos con agentes antivirales seguros y eficaces contra el virus de la leucemia felina, el tratamiento se ha basado en potenciar el sistema inmune y en manejar las enfermedades secundarias y oportunistas que suelen acompañar a la acción directa del virus de la leucemia felina en nuestras mascotas.