Salud

Melatonina para conciliar el sueño: conoce sus riesgos

En los últimos años se ha incrementado la ingesta de suplementos elaborados con la conocida como la “hormona del sueño”, pero existen algunos efectos secundarios frecuentes a tener en cuenta

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Los problemas relacionados con el sueño se han convertido en uno de los principales trastornos derivados de la fatiga pandémica, ahora avivados por la guerra en Ucrania.

Más de 12 millones de personas en España se despiertan con la sensación de no haber tenido un sueño reparador o finalizan el día muy cansados, según un reciente informe de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Dormir mal perjudica gravemente nuestra salud. “El sueño es un requisito biológico fundamental para la vida humana que está involucrado en innumerables procesos fisiológicos”, apunta la coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología, Ana Fernandez Arcos.

Como señala la experta, la mala calidad del sueño se relaciona con numerosos problemas de salud, así como un mayor riesgo de desarrollar diversas enfermedades como obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades vasculares, cambios metabólicos, cáncer, disfunciones neurocognitivas o problemas de salud mental

Los expertos marcan tres elementos para determinar qué es un sueño de calidad: la duración, que debe ser la suficiente para sentirnos descansados al día siguiente (en adultos, entre 7 y 9 horas); la continuidad, ya que los periodos de sueño deben ser continuos; y la profundidad, que implica un descanso más reparador.

Para ayudar a regular el sueño es importante tener unas rutinas establecidas: acostarse y levantarse a la misma hora, establecer unos horarios de sueño de entre 7 y 9 horas diarias, evitar el uso de dispositivos antes de acostarse y hacer algo relajante antes de ir a dormir. Además de llevar a cabo estos consejos, se puede favorecer el proceso de producción de la melatonina, conocida en todo el mundo como la “hormona del sueño”.

La melatonina es una hormona producida en nuestro cerebro, específicamente a nivel de la glándula pineal, cuya función principal es la de regular nuestro ritmo circadiano, es decir, nuestro ritmo sueño-vigilia. Es por ello, que el déficit de esta hormona en nuestro organismo puede ocasionar trastornos del sueño.

La producción de melatonina disminuye una vez rebasados los 40 o 45 años. Por ese motivo, muchas personas de edad avanzada optan por la ingesta de suplementos de melatonina para lidiar con el insomnio. También se recomiendan en personas que trabajan en turnos rotatorios, para evitar el ‘jet lag’ tras un viaje transoceánico, prevenir las migrañas o tratar la intranquilidad o el nerviosismo. Pero, ¿es seguro su uso?

Por lo general, los suplementos de melatonina son seguros para su uso a corto plazo. “A diferencia de lo que sucede con muchos medicamentos para dormir, con la melatonina es poco probable que te vuelvas dependiente, que tu respuesta disminuya después del uso repetido (habituación) o que experimentes un efecto de resaca”, apuntan desde la Clínica Mayo. No obstante, advierten de que se debe tomar en las cantidades apropiadas y bajo supervisión médica, en especial, si se padece alguna afección.

Como cualquier suplemento, no está exento de efectos secundarios. Los más frecuentes incluyen los siguientes:

- Dolor de cabeza

- Mareos

- Náuseas

- Somnolencia

Otros efectos secundarios menos frecuentes podrían ser los sentimientos depresivos de corta duración, los temblores leves, la ansiedad leve, los cólicos, la irritabilidad, la reducción del estado de alerta, la confusión o la desorientación, y la presión arterial anormalmente baja (hipotensión).

La Clínica Mayo advierte de que la melatonina puede provocar somnolencia durante el día; por ello, recomiendan no conducir dentro de las cinco horas posteriores al consumo del suplemento.

Además, los suplementos de melatonina pueden interactuar con varios medicamentos como los siguientes:

- Anticoagulantes y los medicamentos antiagregantes plaquetarios

- Anticonvulsivos

- Anticonceptivos

- Medicamentos para la diabetes

- Medicamentos que inhiben el sistema inmunitario (inmunosupresores).