Religión

«Absolutamente obligados a objetar» a la eutanasia y al aborto

Un año después de la ley de muerte digna, los obispos publican una nota ante «los crímenes» contra la vida

Vista de la protesta organizada por la plataforma Derecho a vivir, bajo el lema "#StopEutanasia".
Vista de la protesta organizada por la plataforma Derecho a vivir, bajo el lema "#StopEutanasia". FOTO: Luca Piergiovanni EFE

Ni la más mínima rendija. Ni una sola excepción posible. «Los católicos estamos absolutamente obligados a objetar». Con estas palabras, los obispos españoles refuerzan sus postulados frente al aborto y a la eutanasia. Y lo hacen a través de una nota doctrinal que ve la luz cuando se cumple un año de la aprobación de la llamada ley de «muerte digna» y en vísperas de la Marcha por la Vida que se celebrará este domingo.

Con el visto bueno dado por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal hace un par de semanas, el documento «Para la libertad nos ha liberado Cristo» pone sobre aviso a la ciudadanía del «conjunto de leyes que conducen a que la vida humana quede gravemente desprotegida».

«Es legítima la objeción de conciencia institucional a aquellas leyes que contradicen su ideario», se suscribe en la nota, defendiendo que «el Estado tiene el deber de reconocer este derecho. Si no lo hace, pone en peligro la libertad religiosa y de conciencia».

Al paso, los pastores lanzan un recado directo a los parlamentarios españoles que se dicen creyentes. Les advierten de que «no pueden promover positivamente leyes que cuestionen el valor de la vida humana, ni apoyar con su voto propuestas que hayan sido presentadas por otros». «Su deber como cristianos es tutelar el derecho primario a la vida desde su concepción hasta su término natural, por lo que tienen la precisa obligación de oponerse a estas leyes», explicitan a los depositarios de un escaño en el Congreso de los Diputados. No en vano, la normativa promovida por el PSOE que regula la eutanasia salió adelante con 202 votos a favor, 141 en contra de PP y VOX y dos abstenciones.

Es más, el Episcopado español apunta algunas líneas de acción a los políticos objetores una vez que la legislación está en vigor. Por un lado, les invitan a dejar «clara su absoluta oposición personal». Por otro, les instan a «ofrecer su apoyo a propuestas encaminadas a limitar los daños de estas leyes».

Además, los obispos también se refieren en la nota doctrinal a las instituciones sanitarias que pertenecen a la Iglesia para recordarles que «no se deben plegar a las fuertes presiones políticas y económicas que les inducen a aceptar la práctica del aborto o de la eutanasia». Lo cierto es que hasta ahora no ha tenido lugar ningún episodio reseñable al respecto. Es más, los centros católicos ya publicaron en junio un documento en el que subrayaban que «no estamos dispuestos a infringir la muerte, directa o indirectamente». En un manifiesto firmado, entre otros, por la Conferencia Española de Religiosos, los camilos y los hermanos de San Juan de Dios, condenaban «acelerar la muerte, ya sea por acción o por omisión» como «un daño irreparable».

Ahora, los obispos apuntan además que «tampoco es éticamente aceptable una colaboración institucional con otras estructuras hospitalarias hacia las que orientar y dirigir a las personas que piden la eutanasia».

Más allá de estas cuestiones, también apuntan que «estamos asistiendo a la difusión de antropologías contrarias a la visión cristiana del hombre, de la sexualidad, del matrimonio y de la familia» que invitan a «comportamientos morales opuestos a las exigencias de la ley de Dios». Desde ahí, la nota sobre la objeción de conciencia llama a oponerse a estas «ideologías», además de reivindicar la libertad religiosa, de culto y los derechos de los padres a educar a los hijos según sus convicciones.