Salud

Las dos caras del colesterol: el bueno y el malo, la importancia de tenerlos bajo control

Controlando el estilo de vida y la alimentación puedes ayudar a regular los niveles de colesterol y mejorar tu salud

Los aumentos de los niveles de colesterol son un factor muy importante de riesgo para sufrir una enfermedad cardiovascular.
Los aumentos de los niveles de colesterol son un factor muy importante de riesgo para sufrir una enfermedad cardiovascular. FOTO: Daiichi Sankyo La Razón

Ha llegado el momento de recoger los resultados de la última analítica de control que nos ha mandado el médico de familia. ¿Cómo estarán los niveles de colesterol? Pero, ¿qué es exactamente el colesterol? ¿Para qué sirve? El colesterol se encuentra en todas las células del cuerpo, es una sustancia cerosa, parecida a la grasa que tiene varias funciones, entre ellas, construir las células del cuerpo y ayudar a producir hormonas y vitamina D. El cuerpo produce el colesterol que necesita, aunque también se encuentra en algunos alimentos de origen animal como las yemas de huevo, el queso o la carne. Se transporta, junto con las proteínas, a través del torrente sanguíneo. Si hay demasiado colesterol en la sangre, junto con otras sustancias, puede formar placas que se “pegan” en las pareces de los vasos sanguíneos. Esta acumulación se llama arterioesclerosis y puede llegar a estrechas u obstruir los vasos sanguíneos provocando enfermedades en las arterias coronarias. La causa más común de para tener el colesterol alto es llevar un estilo de vida poco saludable, tanto en alimentación como en actividad física.

Hay que distinguir entre dos “tipos” de colesterol, el bueno y el malo. El colesterol bueno o colesterol HDL, (lipoproteínas de alta densidad, en inglés), transporta, a través del torrente sanguíneo, otras formas de colesterol hasta el hígado, donde se procesa para utilizarlo o eliminarlo. Cuando se tienen altos los niveles de colesterol HDL, existe menos riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca. El colesterol malo o colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad, en inglés), es el que se deposita en las paredes de las arterias formando placas (ateroma) y obstruyéndolas. El doctor Jorge Cid, endocrino de los hospitales Quirónsalud Torrevieja y Murcia explica que “a pesar de creer que tener las cifras de HDL alto es bueno, tampoco es muy recomendable ya que se ha demostrado que pueden estar asociados con un mayor riesgo de aterosclerosis y eventos cardiovasculares”.

Para mantener a raya el colesterol hay que tener hábitos alimenticios saludables. Evitar, siempre que se pueda, los productos que contienen grasas saturadas y grasas trans como el chocolate, los productos lácteos enteros, los fritos, la carne roja, los embutidos y los alimentos procesados. Incluir estas grasas en la dieta puede elevar los niveles de colesterol malo (LDL), “lo que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como el infarto de miocardio o el ictus” puntualiza el endocrino. La Unidad de Nutrición de Quirónsalud recomienda, para controlar el colesterol malo, disminuir la ingesta de alimentos que contengan este tipo de grasas y elegir las más saludables. También es conveniente tomar fibra soluble, consumir fruta y verdura a diario, disminuir la ingesta de alcohol y hacer ejercicio.

La falta de actividad física y el sedentarismo, reduce el colesterol bueno (HDL). Por otro lado, los alimentos que contienen colesterol bueno son los que contienen grasas saludables: pescados azules como el atún, la sardina y el salmón; los frutos secos como las nueces, las castañas, las almendras o las avellanas, así como los higos, el aguacate, las acelgas y las espinacas. No solo la alimentación afecta al colesterol, a medida que se envejece, los niveles de colesterol tienden a aumentar, aunque, personas jóvenes, incluidos niños y adolescentes, pueden tener el colesterol alto. También tener sobrepeso u obesidad aumenta el nivel de colesterol además de antecedentes familiares de colesterol alto.

Normalmente no hay síntomas o signos que indiquen que los niveles de colesterol están altos. La única manera de saberlo es realizando un análisis de sangre. La frecuencia con que se debe hacer esta prueba dependerá de la edad, de factores de riesgo y de la historia clínica familiar. Se recomienda que los hombres entre 45 y 65 años y las mujeres entre 55 y 65, se hagan exámenes para detectar el colesterol alto, cada dos años. A partir de los 65 años, la revisión debe ser anual. El médico pedirá un control con mayor frecuencia si existe enfermedad cardiaca, diabetes o presión arterial alta. “El seguimiento del paciente es a largo plazo e incluye, además de un análisis de sangre, la modificación del estilo de vida y el control de riesgos cardiovasculares como la obesidad, la presión arterial, la diabetes y, si es necesario, la prescripción de fármacos” añade el especialista de Quirónsalud.

Además del control médico, es importante para mantener a raya el colesterol, hacer ejercicio físico a diario, mejorar la alimentación, consumiendo más fruta y verdura fresca, pescado, cereales, legumbres y aceite de oliva y, por supuesto, prescindir de los alimentos procesados, de los que contengan grasas saturadas, y evitar el alcohol y el tabaco.