Pontevedra

Acusan al líder de las «miguelianas» de abusos sexuales y enriquecimiento ilícito

Exmiembros y familiares de adeptos que aún siguen los pasos de un líder apartado, el fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, Feliciano Miguel Rosendo da Silva, han roto su silencio para denunciar abusos sexuales y acusar a este hombre por enriquecerse ilícitamente.

Exseguidores y familiares de miembros de este grupo que tuvo durante años su centro neurálgico en un chalé en Oia (Pontevedra) han relatado en conferencia de prensa cómo este cabecilla fue ganándose la confianza de sus seguidores, la mayoría con problemas de depresión o adicción a las drogas, hasta acabar por anular por completo su voluntad.

Según recoge el informe de un investigador que contrataron las familias denunciantes y que ha sido remitido a la Guardia Civil y al Juzgado de Tui que ha abierto diligencias, Rosendo ha mantenido relaciones sexuales con varios súbditos bajo el pretexto de ritos de sanación.

A algunas de las mujeres, a las que convencía de que eran "escogidas por Dios", les ordenaba a tomarse todos los días una pastilla sin desvelar su composición ni finalidad, según el comunicado que ha leído Joaquín García, padre de una integrante de la orden y que ha ejercido de portavoz del colectivo.

Los denunciantes han recalcado que una de las presuntas víctimas de los abusos sexuales declaró que el líder de la orden le aseguró que por su semen le llegaría el cuerpo de Cristo, y que de esa manera la purificaba.

Quienes en su día consiguieron salir de lo que han calificado como "una secta destructiva", aunque no pudieran convencer a algunas de sus hijas a hacer lo mismo, han descrito a Rosendo, apartado por la Diócesis de Tui-Vigo por "conducta moral inapropiada", como una suerte de visionario con grandes dotes de seducción.

Tanto que durante años tuvo "engañados"a sus correligionarios y a la propia Iglesia, que le dio y sigue dando cobijo a su organización, que en su día llegó a aglutinar a unas 400 personas.

Hoy la integran 27 miembros llamados "exploradores", seglares laicos que realizan su labor de apostolado en la Diócesis de Tui-Vigo, y cuatro "consagradas miguelianas", una especie de monjas que no son tales y que atienden una residencia geriátrica en Bustarviejo (Madrid).

Rosendo, tras ser apartado por el Obispado de Tui-Vigo, se ha instalado en un chalé de San Lorenzo del Escorial y ha fundado junto con sus seguidores más fieles "La Voz del Serviam".

Una organización sobre la que la Archidiócesis de Madrid emitió un comunicado recientemente advirtiendo de que no está reconocida por la Iglesia católica y prohibiéndole actuar en su seno.

Los damnificados que han denunciado el caso esperan que llegue a oídos del papa Francisco y que quienes todavía están dentro se acaben dando cuenta de que pertenecen a una "secta destructiva".