Catherine Geslain-Lanéelle: «Siempre va a haber alertas sanitarias»

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Su dominio del francés, el inglés y el italiano, y su comprensión del español son sólo un ejemplo de la importancia de su trabajo: supervisar el correcto funcionamiento de la cadena alimentaria europea desde hace más de diez años. Catherine Geslain-Lanéelle se reunió ayer con la ministra de Sanidad, Ana Mato, para interesarse por las iniciativas de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. (Aesan)

–Nuestro sistema de control es muy bueno, pero también tiene defectos.

–Sin duda. Hemos avanzado mucho, pero debemos seguir trabajando en dos áreas: la microbiología y la contaminación química. En lo que se refiere a la primera, hemos tenido mucho éxito en el control de la salmonela, su incidencia se ha reducido a la mitad, pero tenemos que seguir combatiendo contra la campilobacteria, ya que su incidencia ha aumentado. En la problemática química, el cadmio, el plomo y el arsénico siguen siendo nuestros puntos débiles y la Comisión Europea trabaja en la elaboración de normas para controlarlos.

–¿Se actuó correctamente en la reciente crisis de la carne de caballo?

–No fue un problema de seguridad alimentaria, sino un fraude hacia los consumidores, que querían comprar ternera y les dieron caballo. Lo que sí es importante es que de este problema no se cree una alarma . Por ello, hemos solicitado que se creen mecanismos para sancionar con más dureza a los operadores económicos que defraudan.

–Otra crisis que sí fue de seguridad alimentaria fue la «del pepino». La bacteria E.coli mató a decenas de personas.

–Creo que se hizo un trabajo eficaz y esa crisis, que afectó en el plano sanitario a Alemania y Francia y, económicamente, a España, demostró que el riesgo microbiológico sigue siendo alto, y sobre todo ahora que contamos con recursos limitados.

–En España nos sentimos entonces atacados. ¿Cree que fue así? ¿Existió colaboración entre los Veintisiete?

–Funcionó el trabajo en cadena. La Agencia de Seguridad Alimentaria trabajó estrechamente con Alemania, España, Francia, Irlanda... Se enviaron colaboradores a todos estos países. Pero creo que es muy difícil para el gestor de riesgos identificar el origen del problema. La trazabilidad de la cadena alimentaria es muy compleja. Por eso es normal que si puede identificar rápidamente el origen, o cree que lo tiene identificado, para evitar más muertes señala un producto, aunque sea precipitado. Evidentemente, no era el pepino español al que se apuntó, pero es difícil dirimir esta decisión.

–¿Podría repetirse un problema similar?

–Siempre se van a dar alertas sanitarias porque no dejan de cometerse errores en la cadena alimentaria, hay negligencias, fraudes... Por eso, es importante que exista una buena relación entre las agencias y la Comisión para que en cuanto exista un problema se identifique y la información circule porque sabemos que ya no existe una única dimensión local, la cadena alimentaria se extiende a nivel europeo y mundial.