Altamira reabrirá para «visitas experimentales»

Se evaluará el impacto del hombre en la cueva

Uno de los bisontes que forma parte de las cuevas de Altamira
Uno de los bisontes que forma parte de las cuevas de Altamira

El Patronato de Altamira ha anunciado este sábado que se van a permitir visitas experimentales a la cavidad, de cinco personas y un guía a la semana

Hace 12 años, Altamira, uno de los grandes símbolos del patrimonio español, se cerraba al público. El delicado estado de conservación de las pinturas rupestres, la manifestación de arte más antigua de Europa, como informó la revista «Science» en junio de 2012, obligó a los responsables de su conservación a adoptar esta drástica medida. La cueva, descubierta en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola, había padecido una grave alteración de su microclima debido a las visitas masivas que se desarrollaron durante las decádas de los 50, 60 y 70 (se llegaron a vender 270.000 entradas cada año). En 1977, los expertos, alarmados por la degradación, recomendaron que se interrumpiera la afluencia de personas. Pero ésta se restableció en los ochenta. En 2002, ya con la inauguración de la neocueva, se decidió clausurarla definitivamente hasta hoy. «Lo que vamos a medir ahora es el impacto físico, químico y biológico que tiene la presencia de personas en la cavidad. Lo hacemos para saber si podemos reducir o aumentar las visitas, o si el disfrute de la gruta es viable con la protección de este santuario», ha declarado a este diario María del Egido, una de las responsables en esta iniciativa que cuenta con «cinco grupos de investigación y más de 40 investigadores».

El objetivo de los científicos es registrar las «modificaciones de CO2, temperatura y humedad, y analizar la evolución física y los parámetros propios de la cueva». Durante 2002 se había registrado un aumento de microorganismos que estaban afectando a las paredes de la cavidad, algo que se ha intentado reducir con posterioridad. «Estos microorganismos siguen, no se pueden eliminar. No hay tratamiento pero sí se puede mantener un equilibrio y conseguir que las contaminaciones procedentes del exterior se minimicen, como los nitritos que penetraban con anterioridad», comenta la investigadora. El pasado septiembre, el patronato del Museo de Altamira decidió acometer este experimento para saber si las cuevas podrían soportar de nuevo un régimen de visitas. Los resultados, y, por tanto, el anuncio de si se abren o continúan cerradas, se harán públicos durante el agosto próximo.

¿Cómo se visitarán?

- Cada semana entrarán en Altamira cinco personas y un guía del museo únicamente.

- Los voluntarios se seleccionaran entre las personas que ese día estén visitando el museo.

- Los visitantes no podrán tocar las paredes ni sacar fotos y deberán llevar una ropa especial: monos desechables, gorros, guantes, mascarillas y zapatos especiales que proporcionará el museo.