SGAE

La SGAE rechaza modificar las tarifas en las franjas televisivas

La asamblea extraordinaria duró cinco interminables horas. En la imagen, la sede de la SGAE
La asamblea extraordinaria duró cinco interminables horas. En la imagen, la sede de la SGAElarazon

Tampoco consiguió aprobar las cuentas de 2013 en una asamblea caótica.

Ayer se celebró la asamblea extraordinaria de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Lo de extraordinaria seguramente fue por la batalla campal que se organizó nada más comenzar el acto que reunió, en una ocasión récord, a 1.516 socios que representaban 25.997 votos. Según los asistentes, aquello era lo más parecido a «Aquí no hay quien viva». Para empezar, estaba previsto que comenzara a las 16:00 horas, pero se retrasó hasta pasadas las 17:30. Además, los discursos de los directivos fueron interrumpidos constantemente por socios que querían impugnar la asamblea –algunos ésta y todas desde 2008–. Aparte de la aprobación de las cuentas de la Sociedad para 2013, que fueron rechazadas el pasado verano, y que fue lo que provocó un adelanto de las elecciones para febrero, se votaban otros, como la propuesta de la junta para cambiar el reparto de los derechos de autor en televisión.

Esperar a febrero

El primer punto, la cuestión económica (259,7 millones de euros de recaudación), se sometió al voto de los socios, que quedó desestimado, ya que el 57,32% lo hizo a favor y el 39,06% en contra, con un 3,62% de abstención (920). Pero al tratarse de una asamblea extraordinaria no era suficiente la mayoría simple, puesto que hace falta que existan dos tercios. El siguiente punto del día en someterse a votación fue el que José Luis Acosta, presidente de la entidad, definió como «el abuso en algunas franjas de televisión». En su discurso inicial recordó que no tiene equivalente en ningún país de nuestro entorno: «No es lógico que la franja de 2 a 6 a. m. reciba el doble en el reparto que la franja de ‘‘prime time’’». Palabras que consiguieron aplausos y abucheos a partes iguales. Una vez planteada la modificación del reparto de las franjas, que pasarán de seis a ocho con la intención de rebajar lo que se paga de madrugada en beneficio de las grandes compañías discográficas, intervinieron varios intérpretes, como Juan Carmona, que se manifestó en contra de la modificación, al igual que Nacho Escolar. Al final, tampoco se llegaron a conseguir los votos necesarios para cambiar las franjas horarias en televisión y sus tarifas correspondientes (56,61 a favor, 41,40 en contra y 2% de abstenciones). «Estamos muy contentos de que se haya conseguido frenar la iniciativa, porque hay muchos autores que tienen información contaminada», explica Nuria Rodríguez, presidenta de Anaem, aunque aclara que «esto no acaba hasta que el 26 de febrero haya un diálogo y consigamos una mayoría en las votaciones». O sea que tras cinco horas de debates y votaciones, la situación se queda como estaba, y habrá que esperar a las elecciones para desatascar la SGAE. La caótica comunidad de vecinos que parecía ayer se transformará en un auténtico juego por el poder –y los ingresos– a partir del comienzo de la campaña el 11 de febrero. Al final, la mayor expectación la levantó la intervención de Miguel Ríos, que subió al escenario y, tras su discurso, en el que denunció la falta de compañerismo entre los autores y su idea de que los editores no deberían estar en la SGAE, terminó expresando lo que se escuchó entre intervenciones durante toda la asamblea: «En fin, que esto es una mierda».