¿Conducir? ¿Para qué?

En la última década, el número de jóvenes que ha adquirido el permiso de conducir ha bajado un 40%. Prefieren gastar su dinero en otra cosa y apuntarse a las plataformas de transporte compartido en vez de a la autoescuela.

Terminaban los estudios, aprobaban selectividad y se lanzaban como locos a las autoescuelas. Para gran parte de ellos no solo era el mayor de los premios, también era un signo de independencia y libertad. La crisis económica le jugó una mala pasada al sector de la automoción que, desde 2008, no ha levantado cabeza del todo. En ese año, España alcanzó el máximo de licencias con 873.587 conductores. En 2009, la cifra bajó en un 60% y en la última década se ha alcanzado un descenso del 40%. Los jóvenes han aparcado su sueño de tener carné a los 18. Ya no conducen, o al menos con permiso. El coche ha perdido su brillo, ya no es una prioridad. ¿Qué ha pasado? Los factores económicos y sociales son las principales causas. Más allá de los exámenes, algo que frena en gran medida a los adolescentes es el mantenimiento del vehículo. Cerca de 3.000 euros es lo que puede costar al año el conjunto del seguro, impuestos, mantenimiento y combustible. Eso sin contar la compra del coche. Las tasas de las autoescuelas tampoco ayudan. A pesar de que los precios se han reducido en los últimos años casi a la mitad, no todo el mundo puede permitirse desembolsar 600 euros así como así. Apuestan por otras preferencias. Anteponen el consumo de bienes a la propiedad. Un cuarto de la población joven prefiere gastarse ese dinero en irse de viaje o en comprarse un teléfono de última generación.

El vehículo se está viendo desplazado también por alternativas de movilidad que ofrecen las nuevas tecnologías y plataformas como «Bla Bla car». El 28% usa de forma habitual aplicaciones de transporte y viajes. El transporte público y las buenas conexiones de los autobuses y los trenes también reducen las ganas de coger el coche. Pero todo tiene sus contras... Un 24% considera que el hecho de no tener licencia de conducción ha podido suponer un hándicap para alguna oportunidad laboral. Según los datos de la DGT, se adquiere cada vez más tarde y se suele vincular a la incorporación al mercado de trabajo y a formar una familia. La bajada del número de permisos es una realidad. Por ello, la DGT estudia una propuesta para alentar a los jóvenes a sacarse el carné. Plantea adelantar a los 16 años la edad de conducción, aunque siempre acompañado de un adulto hasta alcanzar la mayoría de edad.