España

El peso de los deberes afecta a la salud

Los alumnos españoles, a la cabeza de estrés escolar de una lista de 42 países según la OMS. A los once años sienten gusto por ir a la escuela, un sentimiento que va descendiendo a medida que aumenta la edad.

El peso de los deberes afecta a la salud
El peso de los deberes afecta a la saludlarazon

Los alumnos españoles, a la cabeza de estrés escolar de una lista de 42 países según la OMS. A los once años sienten gusto por ir a la escuela, un sentimiento que va descendiendo a medida que aumenta la edad.

A los alumnos españoles les influye la presión que supone llevar muchos deberes a casa. Tanto, que hasta su salud se resiente. Padecen con más frecuencia dolores de cabeza, molestias abdominales y de espalda, mareos... Unos síntomas que a veces pueden ir acompañados de sensación de tristeza, tensión y nerviosismo. Uno de cada tres niños de once años (el 25 por ciento de las niñas y el 34 por ciento de los niños) asegura que se siente presionado por el exceso de deberes. Un sentimiento que crece a medida que el niño se adentra en la adolescencia. A los quince años ese sentimiento lo padece más del cincuenta por ciento (53% de los chicos y el 55 de las chicas) y a los quince, dos de cada tres (60% de los alumnos y 70% de las alumnas). Así consta en un informe de la OMS sobre Género y diferencias socioeconómicas en la salud y el bienestar de los jóvenes, que se hizo público ayer y que concluye que España es uno de los países de Europa donde los niños se resienten más de la carga de tareas que se llevan del colegio a casa.

Carmen Moreno, catedrática de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla y directora de la parte española del informe asegura que «a los once años a los niños les gusta la escuela, se sienten a gusto, pero a medida que van creciendo va descendiendo dramáticamente esa sendación y, en paralelo, vamos viendo que a medida que aumenta la edad crece el estrés escolar de tal manera que, en este aspecto, estamos a la cabeza de 42 países».

«Todos los pediatras nos topamos en las consultas con este problema, sobre todo a partir de Primaria. Aumentan los casos de ansiedad a edades cada vez más tempranas. Los niños no tienen tiempo casi para jugar, que es lo que deberían hacer. Si a eso le añadimos que les hinchamos a tareas extraescolares, no es de extrañar que estén estresados. No padecen trastornos graves, pero a la mayoría de los niños les ocurre», explica el pediatra Julián Lirio.

Félix Notario, de la Sociedad Española de Medicina del Adolescente, no cree que la presión escolar sea una fuente de problemas que repercutan de manera grave en la salud, pero advierte de que «el informe de la OMS es una llamada de atención y es verdad que desde la esfera psicoafectiva de la salud del adolescente está claro que el rendimiento académico es un factor primordial y puede repercutir en la relación con los compañeros y provocar marginación».

Asociaciones de padres como CEAPA también creen que los niños tienen demasiados deberes. De hecho, prepara un texto que presentarán próximamente al Ministerio de Educación en el que «solicitamos que se nos explique dónde está la base legal que permite al profesorado tomar medidas sancionadoras sobre el alumnado que no ha realizado las tareas encomendadas fuera del horario lectivo y de la supervisión docente», explica su presidente, Jesús Salido. «El problema de los deberes es que hay que hacerlos sí o sí porque, si no, te ridiculizan en clase, te ponen negativos o puede que llegues a suspender una asignatura. Hay familias que han tenido que suspender viajes por culpa del exceso de deberes o de exámenes que ponen los profesores para después de un fin de semana o de un puente en el que tenía previsto salir toda la familia».

Abel, un padre de Alicante, emprendió el año pasado una batalla contra el colegio de su hijo Denís después de que le suspendieran la asignatura de Lengua por no haber llevado los deberes, a pesar de que había aprobado el examen. «En el colegio se aprobó una norma según la cual la nota final no se compone sólo de la calificación del examen, sino que influye el comportamiento que hayas tenido en clase y de los deberes. Hay niños cuyos padres tienen posibilidad de contratar un profesor particular y llevan todos los deberes hechos, pero yo no puedo permitírmelo. Soy un padre separado, tengo una distribución horaria para ver a mi hijo y muchos fines de semana tengo que visitar a mi madre, que vive a 500 kilómetros. ¿De dónde saca el niño tiempo para hacer los deberes?», se pregunta Abel. Primero impugnó las notas de su hijo en el colegio, «pero me inadmitieron el escrito porque decían que había pasado el plazo (de sólo tres días). Presenté un recurso en la consejería. Gané y tuvieron que admitir mi escrito de impugnación, así que reunieron un tribunal de docentes en el que estaba incluida la profesora que había suspendido a mi hijo. Le volvieron a suspender. Volví a plantear una queja a la consejería porque no es normal que la profesora formase parte de ese tribunal. La presión mediática hizo que la directora me llamara y acabaron aprobando a mi hijo. Al final estábamos discutiendo por 0,25 puntos». Abel dice que ahora tiene hecho un pacto con el colegio para que en la nota final no le cuente si tiene hechos los deberes, solamente la prueba objetiva del examen. «Si no hubiera sido así, lo hubiera llevado a los tribunales. Los deberes son un elemento discriminador. Yo no tengo medios para poner a mi hijo un profesor en casa ni tengo por qué explicarle de forma particular lo que deberían explicarle los profesores en la clase». Abel no es el único padre que ha emprendido una cruzada contra los deberes. Otra madre de Tres Cantos (Madrid), Eva Bailén, ha logrado el apoyo de 201.896 firmas, hasta el día de ayer, en la plataforma Change.org por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español.

La OMS no ha sido la única que ha hecho una llamada de atención sobre el tiempo que los niños españoles dedican a realizar tareas escolares fuera de clase. Un informe de la OCDE destacaba que los estudiantes españoles pasan una media de seis horas a la semana estudiando en casa, más que la media europea y que países que obtienen muy buenos resultados en el Informe Pisa, como Finlandia, donde los niños emplean tres horas a la semana. Dedicar mucho tiempo a hacer deberes en casa no va acompañado necesariamente de un mayor rendimiento académico, según constata el Informe PISA, en el que los estudiantes españoles no salen muy bien parados. De hecho, aunque el abandono escolar se ha reducido en España debido a la crisis, registramos uno de los porcentajes más altos de Europa.

El sindicato de profesores ANPE sí es partidario de que se hagan tareas escolares fuera del horario lectivo. Ahora bien, «siempre y cuando sean adecuados a la edad y al nivel de aprendizaje y favorezcan en los niños y jóvenes los hábitos de estudio individual que necesitan desarrollar porque los deberes son, sobre todo, un aprendizaje del trabajo autónomo y la autodisciplina. Deben servir para reforzar lo impartido en el aula». En su opinión, «los profesores deben estar coordinados para no saturar al alumno y el tiempo sea proporcional al curso y la edad».