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Extremadura, Guadarrama y Galicia, en alerta por gas radón

La exposición a esta sustancia es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón en el mundo después del tabaco, según la OMS

  • El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido que procede del uranio de zonas graníticas
    El radón es un gas incoloro, inodoro e insípido que procede del uranio de zonas graníticas

Tiempo de lectura 4 min.

23 de agosto de 2018. 03:01h

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Cristina Abel.  23/8/2018

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Extremadura, Galicia, el norte de Andalucía, Castilla y León y la sierra de Guadarrama de Madrid son las zonas de España más afectadas por el gas radón, según datos ofrecidos por la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP), una asociación sin ánimo de lucro que promueve la construcción de edificios con un alta eficiencia energética.

El radón, recuerda PEP a través de un comunicado, es un gas radiactivo incoloro, inodoro e insípido que procede del uranio de zonas graníticas, aguas de montaña no depuradas, materiales de construcción y paredes rocosas de multitud de cuevas que contienen ciertas rocas de la corteza terrestre.

El peligro de este gas es que, al emanar del subsuelo, se acumula en el interior de lugares cerrados como las viviendas o lugares de trabajo. Al desintegrarse, emite partículas radioactivas que al respirar acaban sobre las vías respiratorias, donde tienen la capacidad de corromper el ADN y provocar el desarrollo de un cáncer de pulmón.

De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el gas radón es la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón y el responsable de en torno a un diez por ciento de esta enfermedad en personas no fumadoras. Asimismo, los expertos de la OMS estiman que la proporción de los casos de cáncer de pulmón a nivel nacional atribuibles al radón con respecto al total varía de un tres a un 14 por ciento en función de la concentración media nacional de radón y de la prevalencia de consumo de tabaco.

Fruto de la preocupación por los efectos del gas radón, se prevé una sección dedicada exclusivamente a la protección frente a la exposición al radón en la nueva revisión del Código Técnico de la Edificación. Con ella se pretende establecer un nivel máximo de referencia para el promedio anual de concentración de Radón en el interior de los locales habitables de 300 becquerelios por metro cúbico de aire (Bq/m3).

«El gas radón se introduce en las viviendas a través de las fisuras y entradas de aire no controladas. Por ello, la mejor forma para evitarlo es ventilando los sótanos y cámaras sanitarias de los edificios antes de que llegue a la casa. Una vez dentro de la vivienda, ventilar sigue siendo la solución, pero con ventilación natural o híbrida no conseguiremos asegurar buenos resultados», explican desde PEP.

«La inhalación de radón y sus descendientes de vida corta (singularmente polonio) constituye la principal fuente de radiaciones ionizantes naturales para la población en general (bastante superior a la que representan las centrales nucleares para los habitantes que viven en su entorno)», explica Manuel M. Regueiro González-Barros, jefe de Relaciones Exteriores y Comunicaciones del Instituto Geológico y Minero de España, que también rebaja la alarma: «Al aire libre no suele haber niveles de concentración altos, pero en las viviendas tiene a acumularse. Sobre todo en sótanos cerrados o garajes sin ventilación. Solo existirá radón cuando el sustrato geológico contenga rocas que tengan minerales radioactivos (fundamentalmente granitos y rocas metamórficas)».

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