Fin a la guerra del agua tras subir la reserva del Tajo para los trasvases

El acuerdo impedirá el trasvase de agua al Segura si la reserva es menor de 400 metros cúbicos

Miguel Arias Cañete
Miguel Arias Cañete

La solidaridad entre comunidades en materia hídrica es básica. Y ayer se logró dar un paso de gigante en este sentido al lograr un acuerdo para estabilizar, por fin, el trasvase Tajo-Segura, una obra hidráulica que lleva 35 años en funcionamiento y que en los últimos tiempos, debido a su politización, había sido motivo de conflicto entre usuarios de ambos ríos. Un acuerdo que ha sido tildado de histórico porque, por primera vez en muchos años, demasiados, el agua se ha venido utilizando como elemento de enfrentamiento entre regiones. El pacto alcanzado entre las cinco regiones dependientes del caudal del Tajo establece una reserva de 400 hectómetros cúbicos (hm3) en la cabecera; y elevando así el mínimo de caudal. De modo que si los embalses de Entrepeñas y Buendía no alcanzan ese mínimo, no se podrán autorizar trasvases del río Tajo hacia el Segura. Si, por el contrario, el año pluviométrico acompaña, se podrá trasvasar más agua, siempre y cuando se respete este techo.

Pero no se pasará de los 240 hm3 actuales establecidos como mínimo de reserva a los 400 de un plumazo, sino que se llevará a cabo de forma paulatina para alcanzar esa reserva en los próximos cinco años, a razón de 32 hm3 al año desde la situación actual. De modo que para 2017 el mínimo de reserva ya estará en 398 hm3 y a partir de 2018 se llegará a los 400 hm3 pactados.

El acuerdo denota «una política seria y responsable del actual Gobierno en materia de agua, con medidas que puedan garantizar la sostenibilidad, con el acuerdo entre las partes y apostando por la complementariedad de las fuentes de abastecimiento en lugar de la exclusión», tal y como afirmó el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete. Se cierra la guerra del agua, que tanto mal hizo, y, lo más importante, se da seguridad a los usuarios, tal y como afirmó el presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), Andrés del Campo, a este periódico. «Es un acuerdo muy positivo. Dará mayores garantías de cumplimiento del trasvase, porque antes se daban menos hectómetros cúbicos que los que se demandaban, incumpliendo la Ley. Se llegó a dudar de la viabilidad de la continuación de este trasvase por los políticos. Pero con este acuerdo se consolida un trasvase con el acuerdo de las comunidades que permitirá tanto los usuarios de la cabecera como al resto estar tranquilos», aseguró Del Campo.

A pesar de lo importante del acuerdo, y de los meses y meses de ingente labor que ha conllevado –con regiones que, como Castilla-La Mancha, cambiaban sus condiciones tal y como han precisado fuentes del sector–, el trabajo no acaba ahí. Una vez aprobados los planes de cuenca llegará el momento de elaborar y dar luz verde al Plan Hidrológico Nacional. En la actualidad, ya se han aprobado 13 planes y el resto están en las últimas fases de tramitación. De modo que para los primeros meses de 2014 habrá concluido el proceso de planificación hidrológica y se aprobará el Plan Hidrológico Nacional.