La familia asesinada en Pioz había huido de Brasil

Los agentes hallan los cuerpos de los padres descuartizados y los de los hijos, de uno y cuatro años, degollados. Los cuerpos se encontraban en bolsas.

La Guardia Civil, en el interior en el que se han hallado los cuerpos descuartizados.
La Guardia Civil, en el interior en el que se han hallado los cuerpos descuartizados.

Los agentes hallan los cuerpos de los padres descuartizados y los de los hijos, de uno y cuatro años, degollados.Habían venido a nuestro país a «esconderse» y vivían prácticamente recluidos en el chalet de Guadalajara

Los cuatro miembros de la familia brasileña cuyos cadáveres se hallaron en su chalet de Pioz (Guadalajara) habían huido de Brasil. Según ha podido saber LA RAZÓN, así lo indica una de las hipótesis con la que trabajan los investigadores, aunque se desconocen las razones que los llevaron a huir. Al parecer, vinieron a nuestro país a esconderse. En todo caso, lo que sí está confirmado es que los asesinatos podrían deberse a un ajuste de cuentas.

Las víctimas son un matrimonio brasileño de unos 40 años y sus dos hijos, un niño y una niña de uno y cuatro años. Sus cadáveres fueron hallados en el chalé familiar, situado en la calle Los Sauces de la urbanización La Arboleda, en Pioz, a unos 60 kilómetros de Madrid. Los cuerpos de los progenitores se encontraban descuartizados y separados en bolsas, mientras que los menores habían sido degollados. Se habían empadronado en esta localidad alcarreña el pasado 21 de junio y contactaron con un particular que les alquiló el chalé. Previamente, habían residido en el municipio madrileño de Torrejón de Ardoz.

Prácticamente, ningún vecino de la urbanización había tenido trato con la familia durante los escasos dos meses que llevaban residiendo en la zona. Se trataba de gente de costumbres reservadas, a los que en muy pocas ocasiones veían paseando por la calle. El padre sí había sido visto haciendo la compra en algún comercio cercano, recorrido que hacía a pie al no tener coche. Pero la impresión que tenía la gente de ellos era que vivían recluidos y que preferían pasar desapercibidos. Habían renunciado a la vida social.

Según testimonios de varios vecinos consultados por LA RAZÓN, el crimen podría haberse producido hace ya varios días, o incluso semanas. La noche del sábado, uno de los vecinos fue el que dio la voz de alarma, pues detectó un mal olor procedente de la casa. «Era insoportable, como a carne podrida», decían en la urbanización. Este vecino llamó a la Guardia Civil, que se presentó en el lugar de los hechos durante la madrugada. Sin embargo, días atrás se habían producido otros indicios que denotaban que algo extraño sucedía en la casa. La comunidad cuenta con un servicio de panadería a domicilio. En el caso de esta familia, las barras de pan empezaron a acumularse en la entrada, lo que provocó la extrañeza de los vecinos. Del mismo modo, era frecuente escuchar jugar a los dos niños del matrimonio en el patio de la finca –no salían mucho de casa–. Pero desde hacía días, las voces de los niños estaban apagadas. No hay que olvidar, según informa Efe, que los vecinos no habían visto a ningún miembro de la familia asesinada desde finales del pasado agosto.

Extrañados, los vecinos llamaron a la puerta. Al no recibir ningún tipo de respuesta, se pusieron en contacto con el propietario del piso, por si tenía algún tipo de noticia de los afectados. La respuesta fue negativa.

La urbanización La Arboleda, que cuenta con unas 600 viviendas, no cuenta con cámaras de vigilancia. Sí que tiene un servicio de seguridad desde las 22:00 horas hasta las seis de la mañana. Durante ese tiempo, está en funcionamiento la garita, y todo aquel que quiera entrar en el recinto debe identificarse. Del mismo modo, los efectivos de seguridad toman nota de todas y cada una de las matrículas. Además, los vigilantes patrullan en su coche a lo largo y ancho de la urbanización durante la noche. Ahora bien: desde las seis de la mañana y hasta las 22:00 horas, no hay vigilancia; durante ese periodo de tiempo, el personal que trabaja en La Arboleda se limita a las labores de mantenimiento.

Miedo en la urbanización

El chalet se encontraba ayer acordonado mientras los agentes llevaban a cabo la pertinente toma de huellas, así como la recogida de otras pruebas que puedan esclarecer los hechos. La inquietud y en algunos casos el miedo de los vecinos estaba a flor de piel. No sólo por el hecho del asesinato, sino también por no haber sido en ningún momento conscientes de los terribles sucesos que se estaban viviendo al otro lado de la acera.

En declaraciones a los medios tras acercarse a la zona, la teniente de alcalde del municipio de Pioz, Sandra Marín (Ahora Pioz), ha calificado lo ocurrido de «golpe duro» para la localidad. Marín ha indicado que, previsiblemente, en los próximos días se celebrará un pleno urgente para ver si decretan tres días de luto u otras acciones, en función cómo se desarrollen los acontecimientos. Por su parte, Ricardo García, alcalde de Pioz, señaló que se trata de una noticia «sobrecogedora». Los cuatro cadáveres fueron trasladados ayer al anatómico forense de Guadalajara.