Lo que el smartphone le hace a tu espalda

Mandar un mensaje puede añadir hasta veintisiete kilos de presión sobre la columna

Un estudio de Kenneth K. Hansraj, jefe de cirujía del Instituto de Rehabilitación y Cirujía de la espalda de Nueva York, revela que un gesto tan común como mandar un mensaje puede añadir hasta veintisiete kilos de presión sobre la columna vertebral, dependiendo del ángulo en el que la persona utiliza su smartphone.
Un estudio de Kenneth K. Hansraj, jefe de cirujía del Instituto de Rehabilitación y Cirujía de la espalda de Nueva York, revela que un gesto tan común como mandar un mensaje puede añadir hasta veintisiete kilos de presión sobre la columna vertebral, dependiendo del ángulo en el que la persona utiliza su smartphone.

Ruth se despierta a las siete de la mañana al primer tono de la alarma de su móvil, se despereza, va al baño y revisa las fotos que subieron ayer sus amigos en Facebook. Después de ducharse mientras escucha la radio en su móvil, prepara la cafetera a la vez que comprueba la bandeja de entrada de su correo electrónico. Termina de desayunar rápidamente y baja corriendo las escaleras mientras consulta cuánto tiempo le queda al autobús que le lleva al trabajo.

Está claro que los móviles hacen la vida más fácil, así como no cabe duda de la dependencia que crean, pero lo que muchos usuarios nunca piensan son las consecuencias para su salud cervical. La postura en la que se utiliza un móvil es casi idéntica a la de leer un libro, pero la diferencia se encuentra en la cantidad de tiempo que se emplea en cada actividad, y es que una persona pasa una media de noventa minutos diarios utilizando su smartphone y las consecuencias de este alto uso no quedan impunes para la espalda.

Un estudio de Kenneth K. Hansraj, jefe de cirujía del Instituto de Rehabilitación y Cirujía de la espalda de Nueva York, revela que un gesto tan común como mandar un mensaje puede añadir hasta veintisiete kilos de presión sobre la columna vertebral, dependiendo del ángulo en el que la persona utiliza su smartphone. No es que la tecnología sea mala por naturaleza para la espalda, pero el cuerpo humano ha evolucionado de una manera que no es acorde a los gestos rutinarios que se adoptan al utilizar estos dispositivos digitales.

Epidemia postural

No es que se trate de una epidemia tecnológica. Las madres llevan años alarmando a sus hijos sobre la postura que adoptan para que mantengan recta la espalda, pero como a muchos de los consejos que dan, no se les hace ni caso. En un paseo por el centro de cualquier ciudad se pueden contabilizar decenas de personas que mantienen una postura incorrecta mientras usan su móvil, se trata más de una epidemia de postura incorrecta que tecnológica.

El mejor consejo para evitar los dolores causados por los vicios de los móviles es hacer deporte, aunque especialmente yoga, ya que permite estirar el cuello y que el pecho se abra, lo que causa que los músculos y vértebras vuelvan a su posición original. Es una recomendación del Dr. Kenneth K. Hansraj, quien explica a LA RAZÓN que un vicio como las malas posturas al utilizar el teléfono móvil puede acabar teniendo consecuencias a largo plazo tan serias como para que sea necesario intervenir en quirófano. A corto plazo, el cirujano explica que contracturas y dolores musculares son los efectos más directos de estos malos hábitos.

Los beneficios de colocarse bien

"Las malas posiciones no solo tienen efectos negativos sobre la salud, mantener una correcta postura acaba afectando también en el carácter", explica. Una correcta posición causa que aumenten los niveles de dopamina, disminuyan los de estrés y genere, en definitiva, un efecto positivo sobre la salud mental de las personas, y es que cada minuto que uno pasa en una mala postura acaba teniendo consecuencia negativas para el cuerpo. "Nunca la frase mantén la cabeza bien alta tuvo tanto sentido", bromea Kenneth.

El director de la Escuela Española de la Espalda, el doctor Mario Gestoso, explica que la presión ejercida al flexionar el cuello cuando se utilizan estos dispositivos causan que las vertebras y los músculos sufran, lo que acaba generando dolor. Corregir posturas es complicado y una de las soluciones más directas para evitar este tipo de dolencias es la ergonomía, es decir, reorientar todos los elementos tecnológicos de la vida diaria para que se adapten al usuario, minimizando así los efectos negativos de estos dispositivos en las personas. En definitiva, que sea la tecnología la que se adapte al usuario y no al contrario.