Innovación

Más de 160 medicamentos en desarrollo en 2023 para enfermedades mentales

Son 25 más de los que había en 2019 (138), la mayoría dirigidos a la depresión, la esquizofrenia y la ansiedad

La crisis no frena la investigación en nuevos medicamentos
La crisis no frena la investigación en nuevos medicamentoslarazon

Actualmente 163 fármacos dirigidos a enfermedades mentales se encuentran en desarrollo o en espera de la aprobación de la Agencia del Medicamento de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés), según apunta el informe 2023 de la patronal farmacéutica estadounidense (PhRMA, por sus siglas en inglés).

Aunque sólo son 25 moléculas más que en 2019, la mayoría son realmente innovadoras porque, o bien suponen un salto cualitativo relevante en el abordaje de las patologías mentales a las que se dirigen –eficacia, calidad de vida– o vienen a cubrir las carencias de grupos de pacientes infratratados porque no respondían a las terapias disponibles o estas les generaban efectos secundarios.

El documento incluye productos entre las fases I y III de investigación clínica –y los que están pendientes de una decisión regulatoria– desarrollados por las farmacéuticas de origen norteamericano con presencia en Estados Unidos o filiales de compañías extranjeras. Entre ellas, destacan algunas como la estadounidense Janssen y la danesa Lundbeck, con una amplia experiencia en el desarrollo de fármacos dirigidos al sistema nervioso central (SNC).

Mejora terapéutica

Janssen marcó varios hitos en 2022. Por un lado, el lanzamiento de la esketamina en pulverizador nasal, el primer y único fármaco aprobado en España para la depresión mayor resistente al tratamiento, un ámbito en el que no se había lanzado un nuevo mecanismo de acción en los últimos 50 años, y con importantes necesidades no cubiertas. Sanidad aprobó su financiación el pasado mes de noviembre.

Por otro, el del palmitato de paliperidona semestral para la esquizofrenia, el primer y único antipsicótico que se administra dos veces al año, lo que supone el intervalo de dosificación más largo disponible para un fármaco de este tipo en Europa.

El buen momento que se vive en la I+D de medicamentos para tratar las enfermedades mentales se debe, en gran parte, a los avances que se han producido en la compresión del cerebro. Algunos de los más relevantes están relacionados con el funcionamiento de los circuitos neuronales, biomarcadores como la neuroinflamación y la neuroinmunología o la señalización hormonal en los trastornos neurodegenerativos.

Más de 50 para la depresión

Respecto a las patologías a las que van dirigidos, destaca la depresión, que es la que aglutina mayor número de compuestos en desarrollo (54). Entre las empresas que los investigan se encuentarn Alto Neuroscience, Sage Therapeutics y Relmada Therapeutics. Le siguen la esquizofrenia y los trastornos de ansiedad, ambos con 35 compuestos en desarrollo cada uno –como un antipsicótico para la esquizofrenia de Karuna Therapeutics o un aerosol nasal para la ansiedad social, de Vistagen Therapeutics–.

Por último, hay 33 tratamientos en estudio para trastornos relacionados con el abuso de sustancias,13 para el trastorno bipolar y 8 dirigidos al déficit de atención e hiperactividad, uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes en niños y adolescentes. La prevalencia entre los menores en España oscila entre el 5% y el 9%.

Lo más innovador

Según el informe, hay varias moléculas catalogadas cómo las más innovadoras de lo que viene.

La primera es un antagonista del receptor opioide kappa (KOR), de administración oral como tratamiento para la depresión mayor. Los receptores opioides kappa están involucrados en respuestas conductuales similares a la ansiedad, ya sean disfóricas, aversivas o de búsqueda de drogas. Los antagonistas de KOR, que juegan un papel importante en la regulación del estrés y el estado de ánimo, bloquean los receptores opioides kappa y reducen estas respuestas, produciendo efectos antidepresivos y antiadictivos.

La segunda es un modulador del receptor GABA de una sola administración diaria para la depresión posparto y el trastorno depresivo mayor. El sistema GABA es una vía crítica de señalización de neurotransmisores responsable del flujo de información dentro de los circuitos del cerebro y el SNC. El sistema GABA contribuye significativamente a regular función y disfunción del SNC, que se sabe que están en el centro de numerosos trastornos psiquiátricos.

La tercera es un inhibidor de los canales 4 y 5 de receptores de potencial transitorio (TRP), en desarrollo para el trastorno de estrés postraumático (TEPT). Los canales TRP se expresan en el cerebro y están implicados en la función del miedo innato y en un comportamiento similar a la ansiedad.

Por ejemplo, el TRPC5 aumenta la ansiedad neuronal. Al inhibir la actividad de TRPC5 se suprimen los comportamientos depresivos y de ansiedad. El medicamento también está en desarrollo para el trastorno depresivo mayor y el trastorno límite de la personalidad. Por último, un agonista del receptor 1 asociado a trazas de amina (TAAR1), receptor que juega un papel significativo en la regulación de la neurotransmisión de dopamina, norepinefrina y serotonina en el SNC. Los estudios muestran que la activación de TAAR1 podría reducir los efectos secundarios de los antipsicóticos, como son los trastornos de movimiento, la anhedonia y el aumento de peso.

Alta prevalencia y coste

El informe hace hincapié en la elevada incidencia de la enfermedad mental –1 de cada 5 personas en Estados Unidos, cifras muy similares a las de Europa– y el coste asociado. «El coste social promedio esperado a lo largo de la vida asociado con el diagnóstico de enfermedad mental grave a los 25 años es de 1.8 millones de dólares. El grupo con mayor prevalencia de trastornos mentales en 2020 fue el de 18 a 25 años, con un 30,6%», destaca el documento.