Sólo el 15% tiene una inteligencia normal

También sufren daños en la vista

La Razón
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Existen varios motivos por los que un recién nacido puede nacer con microcefalia: trastornos cromosómicos, síndromes genéticos, problemas de malnutrición de la madre, así como si la gestante bebe alcohol o toma drogas durante el embarazo. Pero el virus del Zika no se había registrado como uno de estos desencadenantes, aunque, como indica el doctor Julián Lirio, pediatra social del Hospital Niño Jesús de Madrid, «sí que existen otros virus que pueden causar problemas de microcefalia, como la varicela, la rubeola, el citomegalovirus, así como la enfermedad de toxoplasmosis».

Así, mientras en Brasil ya se han contabilizado más de 4.000 casos de bebés con microcefalia nacidos de mujeres que han padecido el virus del Zika, en Colombia son casi 2.000 las mujeres embarazadas que han superado el virus y su Gobierno ya calcula que alrededor de 500 bebés podrían nacer con este problema.

Una enfermedad para la que no hay tratamiento, como indica el doctor Lirio: «Sólo se puede intentar paliar con estimulación, fisioterapia y atención temprana», aunque, en función del grado de microcefalia, afecta más o menos al retraso mental que sufren estos bebés. «Cuanto más pequeña es la cabecita, más pequeño es su cerebro y, por lo tanto, el retraso en la inteligencia es mayor». Así, de acuerdo con los expertos de la Clínica de Cleveland (EE UU), sólo el 15 por ciento de los niños que sufren esta enfermedad desarrollan una inteligencia normal. En cuanto a su esperanza de vida, Lirio sostiene que «prácticamente es normal, a no ser que el grado sea muy severo». La habilidad motriz que se ve más afectada por la microcefalia es el lenguaje y, por lo tanto, también afecta al aprendizaje.

La mitad de los recién nacidos que sufren microcefalia en Brasil también están presentando problemas graves de visión y probablemente de oído, según afirman médicos de la ciudad de Recife. «Sus ojos están marcados de por vida», afirma la oftalmóloga Camila Ventura en una carta en «The Lancet», que precisa que entre el 40 y 50 por ciento de estos menores presentan «problemas».