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El mejor avance es tu voz

Echo revolucionará más el mundo que el iPhone hace una década. Al igual que ocurrió con el primer «smartphone» global, los altavoces de Amazon se vuelven cada vez más inteligentes gracias a la interacción que generan con el usuario

Echo se vuelve cada vez más inteligente gracias a la interacción con el usuario: aprende de su acento, de sus órdenes y de sus preferencias
Echo se vuelve cada vez más inteligente gracias a la interacción con el usuario: aprende de su acento, de sus órdenes y de sus preferencias

Echo revolucionará más el mundo que el iPhone hace una década. Al igual que ocurrió con el primer «smartphone» global, los altavoces de Amazon se vuelven cada vez más inteligentes gracias a la interacción que generan con el usuario.

A lo largo del 2018 se han presentado decenas de dispositivos, pero muy pocos tienen el potencial no solo para revolucionar cómo los vemos actualmente, sino por cómo pueden afectar nuestra vida en un futuro próximo.

Sin duda, 2018 ha sido un año intenso en cuanto a tecnología: además de la puja por la Inteligencia Artificial (IA) en microchips (el Kirin 980 o el Snapdragon 855), cada vez se apuesta más por los coches autónomos, la personalización de los teléfonos inteligentes, los periféricos más versátiles y la conectividad con la promesa de 5G. Pero hay un dispositivo que ha llamado la atención del mismo modo que poco más de una década atrás el iPhone revolucionó el mercado: se trata de los altavoces inteligentes Echo, de Amazon, dotados con el asistente de voz Alexa. ¿Por qué lo comparamos con el iPhone? Por versatilidad, disrupción, potencial y universalidad. Vamos por partes.

Al igual que ocurrió con el primer «smartphone» global, el Echo se vuelve cada vez más inteligente gracias a la interacción con el usuario: aprende de su acento, de sus órdenes y de sus preferencias. Y, además, tiene el potencial de crear un universo de aplicaciones (en el caso de Echo, «skills») que abran la posibilidad de nuevos emprendimientos y avances, tal y como ocurrió con WhatsApp, Instagram, Waze y otras. Esto es lo que se refiere a su versatilidad, una característica que, por ahora, está más por explotar que explotada. Los desarrolladores se han centrado en «traducir» aplicaciones existentes en lugar de explotar las capacidades de Alexa.

En lo que a disrupción respecta, la familia Echo no solo se ha centrado en la voz, del mismo modo que el iPhone tuvo la visión de no limitarse solo a llamadas y abrir el panorama a la cámara y la música, por ejemplo. La familia Echo cuenta también con dos dispositivos, Show y Dot, con pantalla. El primero de ellos rectangular y de 10 pulgadas, perfecto para reemplazar a la «tablet» y hasta al «smartphone» a la hora de ver series o películas y usar como guía para determinadas tareas en el hogar. Amazon también se atrevió a salir del cascarón de las casas y presentarse en otro ámbito que aumenta en automatización: los coches. El Echo Auto permite, básicamente, llevar a Alexa en un vehículo, pedirle instrucciones, recomendaciones, música, audiolibros...

El potencial de Echo es enorme, sí, tiene altavoces, dispositivos con pantallas, pero también «periféricos» capaces de hacer que cualquier altavoz sea inteligente (mediante el Echo Input), enchufes que se controlan mediante la voz (SmartPlug) y convenios con decenas de marcas para enlazarse a termostatos, cámaras de seguridad, luces... Por otra parte, los Dot y Show también son interesantes para llevar de viaje y tener un «guía» siempre a mano.

En cuanto a actualizaciones, la gran ventaja es que Amazon de algún modo parece escuchar no solo los comandos de voz, sino también las sugerencias de los usuarios. Alexa Hunches, por ejemplo, deduce tareas a partir de rutinas: si le decimos buenos días, se conecta a la cafetera y prepara un café. En modo susurro, responde del mismo modo, perfecto si hay alguien durmiendo. Por fin ha adoptado un sistema para compartir la información de la red WiFi local con otros dispositivos conectados, lo que evita configurar nuevas adquisiciones. También acepta rutinas basadas en la ubicación: los dispositivos pueden activarse dependiendo de dónde nos encontremos. Por ejemplo, encender el termostato o subir las persianas cuando estemos por llegar a casa. Sirve como sistema de alerta y de seguridad (principalmente el Echo Dot gracias a la cámara) y, finalmente, se adaptan a la interacción con menores de edad (entre cinco y doce años) gracias a la integración de FreeTime. Básicamente, se trata de controles parentales que permiten establecer límites de tiempo en el uso de Alexa, deshabilitar la capacidad de comprar y escuchar noticias, y cambiar completamente la personalidad del asistente de voz para que Alexa responda de acuerdo con la edad de su interlocutor.

¿Qué falla entonces? Son varios los aspectos en los que Echo y Alexa deben despegar en 2019. Sería más sencillo configurar cada Echo directamente desde la aplicación, principalmente a la hora de ingresar las redes y las contraseñas. Hay una gran carencia de «skills» diseñadas y concebidas para interactuar con Alexa, no basta con traducirlas a este nuevo idioma. Precisamente, Alexa debería aprender más idiomas y ser verdaderamente universal. De hecho, es una herramienta fundamental para la enseñanza de otras lenguas que podría implementarse en el Echo Dot y el Show, cuyas pantallas y cámaras servirían para una nueva forma de comunicación.

En síntesis, Amazon tiene una plataforma muy interesante y potente, pero necesita usar las alianzas necesarias y facilitar el trabajo de desarrolladores para diferenciarse. Esa es la clave para que 2019 sea su año.

También apuntan maneras

Si todo sigue su curso, tres fabricantes de «smartphone» darán sorpresas el año que viene. El primero de ellos es OnePlus, que será pionero en llevar un microchip, el Snapdragon 855, preparado para la tecnología 5G. El año pasado sorprendieron al mercado español con el 6T, un modelo dotado de grandes prestaciones a un precio muy reducido. Por otro lado está Google, con su próxima generación de Pixel. Si el Pixel 3 se ha transformado en una garantía de cámara y procesamiento, el siguiente modelo apostará más aún por la inteligencia artificial y la ciencia pura llevada a un dispositivo.

Finalmente está Huawei. Si los rumores son ciertos, la casa china podría convertirse en la primera en lanzar, con éxito, un dispositivo con pantalla flexible. Esto puede darle un nuevo impulso a la industria y hacer que 2019 sea muy diferente.

Por último, un dispositivo que promete mucho para el próximo año es la gama de tecnología para niños de Xplora. Ya han lanzado un teléfono para niños y un «smartwatch», el Xplora 3S, que permite saber dónde se encuentran los más pequeños gracias a un sistema de geolocalización. Incluye el algoritmo y la base de datos de Google Maps, envía notificaciones si quien lo lleva sale de un área «segura» (configurable) y cuenta con un botón de pánico para alertar a cualquiera de los contactos incorporados. Esta tecnología tiene el potencial de servir no solo para menores, sino también para aquellas personas mayores que quieren mantener su independencia pero necesitan estar comunicados con su familia.

Los que se están quedando

La personalización, la variedad de contenido, la ubicuidad...todos estos elementos están contribuyendo a que cada vez menos gente vea la televisión y más se incline por contenido en el «smartphone» o «tablet». Más aún desde que muchos operadores de cable han lanzado aplicaciones que permiten ver cualquier canal de televisión en otros dispositivos y en cualquier momento. De acuerdo con un estudio realizado por la firma eMarketer, el tiempo promedio que los consumidores pasan en sus dispositivos móviles se ha incrementado en casi un minuto por día durante los últimos cuatro años, mientras que la cantidad de tiempo que pasan viendo la televisión se ha reducido en más de 30 segundos en el mismo período. La gente no dejará de mirar contenido televisivo, solo que lo hará desde otros dispositivos, algo similar a lo que ocurrió con la radio que, en gran parte, fue reemplazada por la portabilidad.