Ocio

Sobre la falta de legitimidad democrática de los sindicalistas de Telemadrid

Almudena Negro, periodista, es diputada del PP y portavoz del GrupoPopular en la Comisión de Control de Radio Televisión Madrid

Edificio de Telemadrid
Edificio de Telemadrid

Sabido es que la izquierda lleva tiempo arremetiendo contra el gobierno de la Comunidad de Madrid con fake news acerca de Radio Televisión Madrid. Por ejemplo, la presidenta, Isabel Díaz Ayuso no ha afirmado jamás, siquiera insinuado, que vaya a cerrar la cadena pública. Tengo para mí que toda esta campaña es una cortina de humo para tapar algunas cosas que sí suceden en la cadena y cuya responsabilidad recae exclusivamente en esa izquierda que llevó en su día Telemadrid a negro, con el argumento de que no era un servicio público esencial –eso que en plena era del consumo de televisión en streaming ahora reclaman porque les interesa-, lo que les permitió no tener que cumplir servicios mínimos.

Las últimas elecciones sindicales en Radio Televisión Madrid, empresa pública que integra a Telemadrid y Onda Madrid, tuvieron lugar cuando aún era ente y no Sociedad Anónima. En noviembre de 2011, Comisiones Obreras ganaba los comicios, obteniendo 19 delegados, frente a los nueve que obtuvieron UGT y la CGT. Han leído bien. Las últimas elecciones sindicales en Telemadrid y Onda Madrid se celebraron en 2011 y, además, cuando era otra empresa. Eso sí, se cambió de empresa... pero no de liberados sindicales ni de delegados sindicales.

Tras el ERE (829 despidos), parcialmente rechazado por una Justicia que también dictaminó que no hubo despidos políticos, le correspondían 13. Hoy, debido a que se ha vuelto a crecer en personal, son 17. Convocar elecciones hubiera supuesto que hasta buenas parte de los liberados sindicales tuvieran que volver al trabajo. Y a eso, la izquierda, no estaba dispuesta. Se ha publicado que existe incluso el caso de algún liberado de UGT, al que en la cadena apodan “el ovni”, porque llega tres décadas como liberado sin pisar la empresa, con excepción de las movilizaciones sindicales contra trabajadores de la cadena que no fueron despedidos o algaradas contra el gobierno de la Comunidad. Su no presencia en el centro de trabajo nos costaría a los madrileños cerca de 50.000 euros al año. Otro caso es el de una mujer, delegada sindical recién vuelta a su puesto después de lustros de liberación como jefa de Comunicación de la Fundación 1ª de mayo de CC.OO., para jubilarse. Nadie los conocía en Telemadrid, del tiempo que hace que no aparecen.

Por otra parte, la Justicia, después de que el Sindicato Independiente viera en 2014 la luz y exigiera la convocatoria electoral, se pronunció en contra porque aún estaba demasiado cerca el expediente de regulación de empleo. Pero han pasado 6 años desde entonces (el ERE fue en 2013) y las elecciones sindicales en la televisión pública madrileña ni están ni se las espera.

No hace mucho, en la comisión de Control de la Asamblea de Madrid de la cual soy portavoz del Grupo Popular, en presencia del Director General y el presidente del Consejo de Administración , la izquierda defendió, ante la exigencia de que se hicieran esos comicios... la libertad para permanecer usurpando los cargos cuanto tiempo quisieran. La legitimidad democrática no les importa. En el PP nos quedamos solos exigiendo que se inste al extinto comité de empresa a convocar elecciones. La postura de Ciudadanos, siempre presumiendo de regeneración democrática pero haciendo poco por ella, resulta incomprensible.

Este es un verdadero escándalo en términos democráticos. Porque la realidad es que se lleva sustrayendo la libertad de elección a los empleados de la casa desde hace años, por más que el PSOE use como excusa el decir que sean los trabajadores, la mayoría silenciosa y atemorizada, la que recoja firmas para convocarlas. Atemorizada porque la empresa está en manos de unos sindicatos que sustraen el derecho a elegir a sus representantes a los trabajadores.

La fiesta la pagan, una vez más, los madrileños. Los mismos madrileños que seguimos pagando mes a mes a unos liberados sindicales que hace tiempo debían de haberse sometido al escrutinio de las urnas . Lecciones de democracia de esta gente, ni una.